sábado, 7 de marzo de 2009

ORDENACIÓN DIACONAL DEL ACÓLITO AGUSTÍN VILLA EN ROMA

La Basílica de San Salvatore in Lauro fue sede de la misa de ordenación diaconal del acólito Agustín Villa, de nuestra diócesis de Zárate-Campana, quien se encuentra terminando sus estudios en la Universidad de la Santa Croce, y su formación sacerdotal en el Collegio “Sedes Sapientiae” de Roma.

La Santa Misa, presidida por Mons. Sarlinga, fue concelebrada por treinta sacerdotes, entre ellos, Mons. Juan Carlos Domínguez, Rector del Collegio “Sedes Sapientiae”, formadores, directores espirituales, profesores, y clero de diócesis y de parroquia, entre los cuales el cura párroco de la parroquia de pastoral de Agustín Villa (Don Paolo, de la arquidiócesis de Udine) y el secretario canciller de dicha arquidiócesis. Tuvo lugar el sábado 28 del corriente. A la celebración asistieron los padres del ordenado, venidos desde Argentina con una especial invitación. Se encontraban presentes todos los seminaristas (86), sacerdotes y seminaristas argentinos, y una numerosa delegación de laicos de la arquidiócesis de Udine, que acompañaron a Agustín en un paso tan trascendente de su vida consagrada.

El Sr. Obispo pronunció su homilía (en italiano), un extracto de la cual reproducimos aqui traducida al castellano:

I. La Llamada:

Estamos aqui hoy presentes en esta magnifica Basilica de Roma, San Salvatore, que cuenta con un hermoso icono del Rostro del Salvador (de alrededor del 1500), y con una imagen de la Ssma. Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Loreto (por esa causa “in Lauro”). El Rostro del Salvador nos recuerda el gran programa pastoral que nos legara el Papa Juan Pablo II para el tercer Milenio (en “Novo Millenio ineunte”), que ha de partir de “contemplar el Rostro de Cristo”, programa estupendamente completado por S.S. Benedicto XVI, cuando nos llama a realizar en este tercer Milenio la caridad obrante y transformadora, en su primera encíclica, “Deus Caritas est”.

Jesús inicia su actividad en Galilea. Dice el Evangelio de Lucas que “(…) la potencia del Espiritu Santo estaba con él”. Cuando predica en las sinagogas de judea, la multitud iba hacia él, y quería que se quedara con la gente, no dejandolo partir, pero Jesús les decía: “También en otros lugares debo anunciar el Reino de Dios; para esto Dios me ha mandado”. Precisamente, para esta misíon, recibida a la vez del Padre, Jesús envía a sus discípulos, como cuando llamó a Pedro y a sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que habían quedado maravillados por la extraordinaria cantidad de peces que habían recogido, oportunidad en que Jesús dijo a Pedro aquella frase, que en cierto sentido dijo a cada uno de nosotros, al momento de nuestra llamada (es decir, cuando la Iglesia nos llamó, a través del Obispo, Sucesor de los Apostoles): “No temas, de ahora en mas, seras pescador de hombres”.

II. La respuesta

Hoy mismo, este joven, Agustín, lleva su barca hacia la orilla, abandona todo y sigue a Jesús. La configuracion con Cristo, Siervo de la humanidad, es para siempre, y esta dimension “diaconal” no se pierde nunca, aun más, transforma y renueva enteramente nuestro ser desde el interior, lo renueva tanto como el requerimiento de odres nuevos para el vino nuevo.
Esta es la respuesta de nuestro hermano Agustín: abandonándolo todo, se levantó y comenzó a seguirlo. Entoneces, a partir de hoy es enviado de modo especial a anunciar el Evangelio, a tomar el bien del precioso tesoro de su corazón, que le fue dado por el Señor. Este joven es llamado a manifestar la calidad de un árbol que se conoce por su fruto, frutos de bondad, de alegría y paz, frutos de evangelización, de justicia y caridad, porque, como dice la Escritura, no se recogen higos de los espinos, y no se vendimia la uva de un arbusto salvaje.

III. La fe y la salvación

Querido Agustín:
Has tenido este tiempo privilegiado de formación en Roma. Damos gracias en este momento a tus formadores, al Rector del querido Collegio “Sedes Sapientiae”, Mons. Juan Carlos Dominguez, a los sacerdotes, los profesores de la Universidad, el cura parroco y los fieles de la arquidiócesis de Udine, quienes han dado del tesoro del corazón de ellos, para tu formación humana, espiritual, intelectual, en camino al sacerdocio ministerial.
Hoy llegas al diaconado, y aspiras al sacerdocio. Recuerda siempre, como dice la primera carta de Pedro, que “también el oro, aunque sea una cosa que no dura eternamente, debe pasar a través del fuego, para que se vea que es genuino” (I Pe 1,6). Lo mismo, querido Agustín, ocurre con nuestra fe, que es mucho mas preciosa que el oro. En la fe seremos probados, en especial en momentos de oscuridad de nuestra vida. Ahora, llegando al momento culminante de la fe, esto es, la salvación, y en especial, hoy, en esta misa de tu ordenación diaconal, estas lleno de una alegría grandísima, que no se puede expresar con palabras. Por eso, te exhorto:

Que vivas santamente. Cree profundamente en Dios nuestro Señor, que ha resucitado a Jesús de entre los muertos. Aléjate siempre de toda forma de mal, no cediendo jamás a la esclavitud de las pasiones oscuras. Sigue la voluntad de Dios y usa bien de los varios dones, de los muchos dones, que el Señor ha volcado sobre ti, sobre tu persona, de modo que siempre sea dada Gloria a El, por medio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que es nuestro Pastor, por eso nada nos puede faltar (Cf Salmo 22).

Luego prosiguió el Obispo con unas palabras en castellano dirigidas a los padres del ordenando y a los fieles venidos de Argentina. Con esa oportunidad se dirigió a la Virgen Madre de la Iglesia, para que proteja a Agustín y a cada uno de los presentes, y sea luz y Estrella de la Evangelización en cada uno de nuestros caminos.

lunes, 23 de febrero de 2009

ORDENACIÓN DE UN DIÁCONO, EN CAMINO AL SACERDOCIO MINISTERIAL






El sábado 21 de febrero S.E. Mons. Oscar D. Sarlinga ha ordenado diácono al acólito Alfredo Meóniz, en la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, de Maquinista Savio, adscribiéndolo a la misma parroquia, cuyo párroco es Mons. Justo Rodríguez Gallego.

El Obispo se refirió en la homilía a la necesidad de ver en Jesucristo al Hijo de Dios, “verdadero Dios y verdadero Hombre”, para desde allí, con espíritu de fe, ver también en la Iglesia el “Cuerpo de Cristo” como lo dice San Pablo, y el “Pueblo de Dios” (como surge de algunas expresiones de la Biblia, y como lo ha afirmado el Concilio Vaticano II). Pidió también la unidad de la Iglesia en el Amor, a comenzar por la unidad con el Santo Padre, Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. Dijo además que en una Iglesia particular donde hay “Templo” (comenzando por el “Templo espiritual, como “piedras vivientes”, donde hay “misión” y donde hay “atención preferencial a los más pobres”, se da la bendición que hace crecer a esa porción del Pueblo de Dios, incluso más de lo que podamos pensar.

Citó luego al Papa Benedicto XVI, refiriéndose a la formación de los candidatos al sacerdocio, al precisar luego que para “lograr presbíteros según el corazón de Cristo”, el Papa acababa de indicar que “se ha de poner la confianza en la acción del Espíritu Santo, más que en estrategias y cálculos humanos, y pedir con gran fe al Señor, ‘Dueño de la mies’, que envíe numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, uniendo siempre a esta súplica el afecto y la cercanía a quienes están en el seminario con vistas a las sagradas órdenes”.

Por otro lado, prosiguió, “la necesidad de sacerdotes para afrontar los retos del mundo de hoy, no debe inducir al abandono de un esmerado discernimiento de los candidatos, ni a descuidar las exigencias necesarias, incluso rigurosas, para que su proceso formativo ayude a hacer de ellos sacerdotes ejemplares”.

Seguidamente el Papa explicó que “hoy más que nunca, es preciso que los seminaristas, con recta intención y al margen de cualquier otro interés, aspiren al sacerdocio movidos únicamente por la voluntad de ser auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo que, en comunión con sus Obispos, lo hagan presente con su ministerio y su testimonio de vida” (Cf Benedicto XVI, Audiencia a los participantes de la Reunión Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, Vaticano, 20 de febrero).

Instó al ordenando a nada anteponer al Amor de Cristo y a su Corazón Misericordioso, a estar siempre al servicio del Pueblo de Dios, como auténtico discípulo y misionero, y a procurar con todo el corazón hacer carne en su ministerio la dimensión misionera de toda la pastoral, entregándose a la edificación sincera, sin divisiones, sin peleas, de la Iglesia que es nuestra Madre y que está llamada esencialmente a evangelizar.

Asimismo, lo exhortó a confiarse siempre en el Buen Pastor, el cual, “en los momentos de oscuridad de nuestra vida, que equivalen a las oscuras quebradas de las que habla el Salmo, nunca nos abandona, razón por lo cual no debemos temer” y a aferrarse de la mano de la Virgen, Madre de la Iglesia, que nos acompaña en nuestro caminar.

sábado, 21 de febrero de 2009

ORDENACIÓN DE UN NUEVO DIÁCONO PERMANENTE CASADO PARA LA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA


El domingo 15 de febrero tuvo lugar la ordenación del acólito Carlos Heredia como diácono permanente, acontecimiento de gracia para nuestra Iglesia particular, puesto que con este nuevo diácono al servicio del Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, que es la Iglesia, son seis ya los «trabajadores para la mies» en la vocación propia del diaconado permanente. Nuestro Obispo, quien siempre ha destacado que dicha vocación en nada suple la vocación al sacerdocio ministerial, sino que antes bien, ambas vocaciones se complementan y enriquecen, recordó en la homilía de la misa de ordenación que “(…) los diáconos permanentes han de ayudar a construir la Iglesia, con un amor muy grande a ella, verdadera «pasión» (como decía el Papa Pablo VI), amor y veneración al Santo Padre como Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, y entera vocación de servicio al Pueblo de Dios, siendo –los que son casados- excelentes esposos y padres de familia, y siendo testigos auténticos de una civilización nueva, de un ardor nuevo de la evangelización, en el ambiente en el que les toca vivir y trabajar”.En la diócesis de Zárate-Campana los diáconos permanentes son 6, de entre los cuales Mons. Oscar Sarlinga ha ordenado 4, quienes habían venido realizando el tiempo de formación como lo establece la Iglesia (en este caso, 5 años) y han sido considerado aptos para el ministerio, también con el parecer del «Consejo de órdenes».El neo-diácono Carlos Heredia ha recibido formación durante 5 años en la antigua Escuela Ministerial, la ha retomado en la renovada Escuela de Ministerios de la Diócesis, en especial en lo que se refiere a la formación cristológica y mariológica, y ha estado siguiendo su formación pastoral en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio, a la que pertenece, bajo la guía de su cura párroco, Mons. Justo Rodríguez Gallego. Ha sido adscripto por el Sr. Obispo a dicha parroquia de la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio (que cuenta con 80.000 habitantes estables).En la ordenación se hallaban presentes su esposa, Paula, sus cuatro hijos varones, quienes todos ellos atestiguaron en la profesión de fe y promesa de fidelidad en el cumplimiento de la misión encomendada, y también su señora madre, de 92 años. También estaban presentes los diáconos permanentes de Garín (Pedro Cerrano), de Los Cardales (Ricardo Reggio) y de Ntra. Sra. del Pilar (Balzano). La Santa Misa fue concelebrada por Mons. Santiago Herrera, pro-vicario general, Mons. Justo Rodríguez Gallego, cura párroco de Maquinista Savio y vicario episcopal para la pastoral, el Pbro. Atilio Rosatte, cura párroco de la iglesia de la Natividad del Señor (co-catedral), el Pbro. Nicolás Guidi y el Pbro. Mauricio Aracena.Mons. Oscar Sarlinga hizo alusión también al origen apostólico del diaconado, y a la restauración del diaconado permanente por parte del Concilio Vaticano II, el cual acogió los deseos de que, allí donde lo pidiera el bien de los fieles, con el discernimiento de los Obispos, fuera restaurado el Diaconado permanente como un Orden intermediario entre los Obispos y Presbíteros y el pueblo de Dios, para que fuera intérprete de los deseos y de las necesidades cristianas, inspirador del servicio, o sea, de la «diaconía» de la Iglesia ante dichas comunidades, signo o sacramento del mismo Jesucristo, quien «no vino a ser servido, sino a servir». (Cf Lumen gentium, cap.III, 29)
EL DIACONADO
Jesús instituyó en la Iglesia diversos ministerios, ordenados al bien de todo su cuerpo. Entre estos ministerios se establece ya desde tiempos de los Apóstoles, el Diaconado.
¿QUIÉN ES EL DIÁCONO?Un hombre al servicio de los hombres: «Misericordioso, diligente, procediendo conforme a la verdad del Señor, que se hizo servidor de todos». (San Policarpo, Obispo)Los candidatos al Diaconado permanente:
PUEDEN SER:Hombres casados, mayores de 35 años, con 5 años al menos de matrimonio estable, que han dado testimonio cristiano en la educación de los hijos y la vida familiar.Miembros pertenecientes a Institutos religiosos, o miembros de Institutos seculares, mayores de 25 años viviendo en celibato.
DEBEN POSEER:Madurez humana y cristiana, amor a la Iglesia y espíritu de oración.Capacidad para el diálogo, sentido moral y de responsabilidad.DISPUESTO A:Continuar viviendo de su propio trabajo en la vida civil o religiosa e insertos en la vida de la gente, siendo testigos cualificados de la vida cristiana.Aceptar el Ministerio que le encomienda el Obispo, o superior competente, en perfecta comunión con el mismo y con los presbíteros y en estrecha conexión con los seglares comprometidos en la Iglesia.¿CÓMO SE FORMA?
En tres etapas:
INTRODUCTORIA:Un tiempo de discernimiento en el que se reflexiona sobre el significado de su vocación diaconal.
DE FORMACIÓN:Tres años de preparación teológica, pastoral, espiritual y comunitaria. En la diócesis funciona la «Escuela de Ministerios».
DE PASTORAL:Un tiempo de inserción pastoral recibiendo los ministerios laicales de lector y acólito.¿DÓNDE EJERCE?Su acción pastoral puede concretarse, sin por ello ser exhaustivos en la mención, en las siguientes áreas:
CARITAS:
Delegados diocesanos en: organizaciones de caridad, Cáritas diocesanas u otras instituciones de solidaridad social y caridad institucional.Encargados o directores: Cáritas parroquial, obras asistenciales, pastoral de enfermos y marginados.LITURGIA:Asiste durante las funciones litúrgicas al obispo o al presbítero.Administra sacramentales: comunión fuera de la misa, comunión y viático a los enfermos.Exequias.Administra solemnemente el Bautismo.Bendice los matrimonios (con delegación).Preside la comunidad (párroco) y la liturgia de las horas.
PALABRA:
Catequesis en todas sus gamas.Actividades apostólicas de los laicos: padres, novios, confirmandos…Preside la celebración de la Palabra.Lee y predica la homilía.
ADMINISTRACIÓN Y COLABORACIÓN CON EL GOBIERNO PASTORAL:
Cargos administrativos de CuriaDelegados diocesanos de acciones pastorales.Despacho parroquial.Centros de orientación familiar

lunes, 9 de febrero de 2009

DISTINTOS MOMENTOS de la MISIÓN en LA PARROQUIA de SAN ANTONIO DE PADUA, de «PRESIDENTE DERQUI», en el partido de PILAR

Nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga dirigió una nota al Pbro. Oscar Iglesias, cura párroco de San Antonio de Padua (Presidente Derqui) y Decano de Pilar, junto con su consejo pastoral y fieles laicos, felicitándolos por el éxito de los distintos momentos de la misión en la jurisdicción parroquial, y alentándolos a seguir construyendo una parroquia verdaderamente eucarística, mariana y misionera, conforme con el espíritu del Año Paulino Jubilar, y con la concepción de misión permanente, y dimensión misionera de toda la pastoral, propia del proyecto pastoral diocesano.

Diciembre 2008-Febrero 2009

Del servicio informativo de la Parroquia San Antonio de Padua, de Presidente Derqui:

En el contexto del Año Paulino Jubilar, y tal como lo hemos asumido en nuestra diócesis, la parroquia de San Antonio de Padua informa a la comunidad diocesana que durante el mes de diciembre próximo pasado, en sintonía con nuestro esbozo de proyecto pastoral y con los requerimientos de nuestro Pastor y Obispo Mons. Oscar Sarlinga, hemos realizado un tiempo especial de misión en la jurisdicción parroquial.

Dicho estado de misión, con respecto a la actividad misionera permanente fue vista como necesidad pastoral por nuestro párroco, Pbro. Oscar Iglesias, y el consejo pastoral, de acuerdo, como hemos dicho, al espíritu diocesano del estado de misión permanente y dimensión misionera de toda la pastoral. Se realizó durante el mes de diciembre la misión de Adviento, desde el 20 al 23, en la zona periférica de la jurisdicción parroquial, cerca del Arroyo Pinazo, donde, además de visitar a todas las familias y bendecir sus casas, también fueron entregados alimentos para las personas más carenciadas, de acuerdo a un sentido de verdadera asistencia sin asistencialismo. Es preciso decir que esa zona posee «asentamientos» con casas muy precarias donde viven familias numerosas. Nuestro acercamiento como fieles católicos motivó esperanzas en muchas de estas familias, y a la vez, quedamos comprometidos en regresar durante este año de 2009.

Durante los primeros días de diciembre, desde el 7 al 15 del mismo mes, un grupo de nuestra parroquia, integrado por personas que sirven en el servicio musical de las capillas: Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de Caacupé y la misma iglesia parroquial de San Antonio, se unieron para llevar nuestra música cristiana más allá de las fronteras del país, señaladamente a la arquidiócesis de Santiago de Chile, donde se vivió un emocionante encuentro con los hermanos chilenos. Para ello viajaron cuatro familias con un total 12 personas que integran los distintos grupos, quienes compartieron una experiencia de Iglesia muy sentida. El recibimiento fue afectuoso y se compartió experiencias pastorales, visitas a distintos grupos de las parroquias de esa arquidiócesis, habiendo finalizado con el cierre musical que desde nuestra parroquia de San Antonio de Padua se había previsto y preparado.

Ya a inicios de este año 2009, desde el 3 al 11 de enero se inició nueva misión, bajo el lema “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, en la llamada vicaría de Nuestra Señora de Caacupé, también de la populosa ciudad de Presidente Derqui, en la localidad de Monterrey, adonde se hicieron presentes hermanos que vinieron para ayudarnos desde diversos puntos del país, tales como Villa Guillermina (provincia de Santa Fe), Santos Lugares, Rosario, de Tropezó (partido de San Martín), todos los cuales se unieron con el grupo misionero «Caacupé» de dicha vicaría, junto con integrantes jóvenes del equipo misionero parroquial de San Antonio de Padua.

Así, el día 31 de enero se realizo el festival de música bajo el Lema “María, tu «sí» cambió la Historia”. Este evento se llevó a cabo gracias a la iniciativa de los grupos de servicios musicales de nuestras comunidades, que pretenden evangelizar a través de la música católica. Si bien este equipo funciona en nuestra parroquia y nuestra diócesis la misma es llevada a otras parroquias o diócesis que lo requieran. Dichos encuentros tuvieron lugar en las capillas de Nuestra Señora de Luján y de San Francisco de Asís de la localidad de José. C. Paz, a pedido de las autoridades locales. El clima del encuentro fue emotivo y fraterno, con alabanzas al Señor y a Nuestra Madre por todas las bendiciones recibidas.

Por fin, el día 14 de Febrero se realizará la fiesta Patronal de la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes, de nuestra jurisdicción parroquial. A las 10:00 de la mañana se celebrará la Santa Misa, la cual será presidida por nuestro cura párroco. Posteriormente se realizará distintas presentaciones musicales de grupos locales, habrá una kermesse con la finalidad de recaudar fondos para dicha capilla, que tanto lo necesita. Invitamos a todos los que quieran compartir con nosotros esta fiesta de Nuestra Madre la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Celebración de la Festividad de la presentación del Señor en «La Candelaria»

CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN «LA CANDELARIA» EN LA IGLESIA CO-CATEDRAL DE BELÉN DE ESCOBAR Y CELEBRACIÓN DE SAN BLAS Y SAN OSCAR EN LA IGLESIA CATEDRAL DE SANTA FLORENTINA (CAMPANA)

San Oscar

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Celebracion Candelaria en Belen de Escobar

La iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, en Belén de Escobar, fue centro de la celebración litúrgica de «la Candelaria». Esta entrañable fiesta, tan enraizada en nuestro pueblo católico, se celebra en todo el mundo el 2 de febrero. De ella encontramos el primer testimonio documentado en el siglo IV, por su celebración en Jerusalén. Hasta la última reforma del calendario litúrgico se la llamaba «fiesta de la Purificación de la Virgen María», con referencia al relato bíblico, que narra San Lucas en el capitulo 2 de su Evangelio, y que es lectura litúrgica del día. En efecto, para dar cumplimiento a la Ley, la Santísima Virgen María acudió al Templo de Jerusalén, a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, a los fines de ofrecer su primogénito y cumplir el rito legal judío de su «purificación». La reforma litúrgica de entre 1960 y 1969 restituyó a la celebración el título de “Presentación del Señor”, como era conocida antiguamente, poniendo así de relieve el ofrecimiento de Jesús, el Hijo, al Eterno Padre, en el Templo de Jerusalén, cual preludio de su oferta sacrificial sobre la Cruz.

En su homilía, nuestro Obispo Oscar hizo referencia a la visión cristocéntrica de nuestra Fe, refiriéndose a Jesucristo con las palabras del Credo, «Luz de Luz». Luego comentó el sentido espiritual y pastoral de la Candelaria, y del centramiento en Cristo, “Luz de Luz”. Respecto de la fiesta de la luz, mencionó el antecedente «de la festividad de nuestros hermanos del judaísmo, con la Januka, la fiesta de las Luminarias del templo». A continuación hizo referencia al cumplimiento de la Ley por parte de la Virgen María, al sentido profundo de la fiesta de las candelas o luminarias y llamó la atención de los fieles sobre la imagen de Nuestra Señora de los Buenos Aires, que desde hace más de una década se encuentra en el Templo de la Natividad, sobre la cual explicó su historia, mencionando que en su remoto origen, la Madonna di Bonaria, o Nuestra Señora de los Buenos Aires, es una representación de la Virgen de la Candelaria, en el misterio de la Presentación del Señor. Como es tradicional, al inicio de la misa se bendijeron las candelas o velas, que son impuestas sobre las gargantas en el en que la Iglesia conmemora al Obispo San Blas, quien en vida obró milagros de curación y en la religiosidad popular es especialmente invocado como protector de la garganta.

Concelebraron con el Sr. Obispo el pro-vicario general, Mons. Santiago Herrera, y el cura párroco, Pbro. Atilio Rosatte. De la celebración participaron numerosos fieles laicos de la ciudad de Escobar (que está siendo visitada por segunda vez por el grupo juvenil de la iglesia catedral de Campana, y una delegación de la Orden de Bonaria, a la cual el Sr. Obispo, ante el ofrecimiento por parte de dicha entidad con espíritu católico, en sentido de realizar algunas obras de caridad social, le encomendó en el partido de Escobar la ayuda a la Cáritas de la recientemente reerigida parroquia de San Juan de la Cruz y la puesta en práctica de un plan de alfabetización, con una opción preferencial por los más necesitados, a ejemplo de San Martín de Tours, a quien tienen como protector.

El Sr. Obispo Mons. Sarlinga, luego de su homilía, destacó el avance de la IIa. fase de la reconstrucción del Templo (el cual en el pasado año 2008 cumplió 100 años), señaladamente la terminación por entero de la fachada enteramente restaurada en el estilo original, lo que vuelve a poner de relieve a la iglesia de la Natividad como edificio emblemático de la ciudad. También mencionó que la primera fase se cumplió con la parte del presbiterio restaurado y la creación de la cátedra episcopal, una obra de arte del arquitecto-artista zarateño, José Luis Ibar. Anunció a la vez que se iniciará la restauración de la capilla lateral izquierda del Templo, que será dedicada a la Ssma. Virgen en su advocación de Nuestra Señora de los Buenos Aires.

El día 3 de febrero, en la festividad de San Blas y San Oscar, la misa en la iglesia catedral de Santa Florentina fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga, con la concelebración del Pbro. Mauricio Aracena y la asistencia del Rev. Diácono Lucas Martínez. Se realizó la tradicional imposición de las candelas sobre las gargantas de los fieles. El Obispo trazó algunos aspectos de la vida de San Blas, Arzobispo de Sebaste, y de San Oscar, Arzobispo de Bremen y de Hamburgo, y Legado papal, patrono de Escandinavia. Este día 3 de febrero, junto con el santo de su onomástico, Mons. Oscar Sarlinga cumple tres años desde que el Santo Padre Benedicto XVI lo nombrara como Obispo diocesano de Zárate-Campana, habiendo tomado posesión de la diócesis el 18 de febrero de 2006.

lunes, 2 de febrero de 2009

CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD DE LA CANDELARIA EN LA IGLESIA CO-CATEDRAL DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR, EN BELÉN DE ESCOBAR


2 de febrero de 2009

El Sr. Obispo, Mons. Oscar D. Sarlinga presidió la eucaristía en la iglesia de la Natividad del Señor, co-catedral de la diócesis, en Belén de Escobar.
Presentación de Jesús al templo

En esta festividad del 2 de febrero la Iglesia conmemora la Presentación del Señor Jesús, esto es, que José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. También se conoce esta festividad como el "Día de la Candelaria".

Origen de la fiesta: Esta costumbre tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Dios al templo. En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el libro del Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración. Ya que se cumpliera la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos. José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén, con dos palomas blancas como ofrenda. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar. Explicación de la fiesta: El día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al templo, llevando a alguna imagen del Niño Dios a presentar a la iglesia o parroquia. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas litúrgicas) a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como «luz de todos los hombres». De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.

lunes, 26 de enero de 2009

Mensaje de Monseñor Oscar Sarlinga con motivo de la Festividad de la Conversión del Apóstol San Pablo

Queridos hermanos:
La conversión de San Pablo, acontecimiento de fe y de amor fundamental para la Iglesia, adquiere una relevancia muy especial para nosotros en este Año Paulino que ha convocado S.S. Benedicto XVI. Él renueva en nosotros la vida que nos da el Señor Resucitado, vida que nos impulsa a evangelizar y transmitir ese Amor transformador del mundo. Creo que podemos entender con este tenor las palabras que nos dejó el Papa en su homilía de Aparecida: “El Amor es el que da la vida; por eso la Iglesia es enviada a difundir en el mundo la caridad de Cristo, para que los hombres y los pueblos «tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10)”(1).

En mi carta pastoral con motivo de la Apertura del Año Paulino mencionaba nuestra opción por el estado permanente de misión en la diócesis, y también la dimensión misionera de toda la pastoral(2), las cuales, gracias a Dios, continúan con vigor. Ello implica la permanente conversión del corazón y el «dejarnos iluminar por Dios», como lo hizo Saulo, iluminado por la «Luz de Luz», Jesucristo. En efecto, Saulo había asumido un papel muy activo en la lucha contra los cristianos, como dice la Escritura: “Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel” (Hech 8,3). Pero irrumpe un «hecho nuevo», una «Infinita Novedad», cuando la Luz del Señor transformó su corazón: "Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió" (Hech 9, 3-9).

A partir de allí, nace el Apóstol, que soportó cada sufrimiento con la «primera alegría» de haber sido iluminado por el Señor. Así nosotros, como diócesis, les pido, sigamos creciendo en el «abandono confiado en Dios», en la acción constante y creciente en pos de cumplir sus mandatos, y en la alegría que caracteriza al cristiano (cf. Sal 73 [72], 23-28). En esto se encuentra la raíz y el quicio de toda la historia de salvación, es decir, el amor de Dios por la humanidad y el mandamiento del amor al prójimo, síntesis de toda la Ley y de los Profetas (cf. Mt 7,12). ¿Será para nosotros el Año Paulino la ocasión privilegiada de comprenderlo y asumirlo con humildad y espíritu de fe?. Porque el espíritu de fe nos lleva a la «comunión de espíritu», en el decir de san Pablo, la cual, cuando sucede en la Gracia «colma la alegría» (Cf Flp 2, 1-2).

El «abandono confiado» no ha de hacernos perder de vista la finalidad de toda lucha justa, que es la victoria, y la victoria para nosotros es la realización de ese Amor que todo lo puede, que todo lo transforma, en nuestra vida nueva. Lejos de la desventuranza de quien vive luchando pero sin vencer («Desventurados los que», dice san Agustín, «con mayor gusto se dedican a luchar que a vencer, siendo la victoria el fin de la lucha»(3), queremos una «vida nueva» que nos distinga como cristianos, una victoria en la Cruz Pascual.

Los escritos de los Apóstoles, y en particular las Cartas de San Pablo, están llenos de textos sobre este tema: "El que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo" (2 Cor 5, 17). El fruto de la redención realizada por Cristo es precisamente esta "novedad de vida" (Cf Col 3, 9-10). "El hombre viejo" es "el hombre del pecado". "El ser humano nuevo" es el que gracias a Cristo encuentra de nuevo en sí la original "imagen y semejanza" de su Creador. Por esto también, como Iglesia misionera, y en la «conversión pastoral» que nos propone el Documento de Aparecida, hemos de procurar hacer carne la enérgica exhortación del Apóstol para superar todo lo que en cada uno de nosotros es pecado y resquicio del pecado: "Desechen también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca. No se mientan los unos a los otros..." (Col 3, 8-9), y también, "Despójense, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias, a renovar el espíritu de vuestra mente, y a revestirse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad".

Los exhorto a ustedes como a hermanos y hermanas muy queridos (y procuro asumirlo yo mismo con todas mis fuerzas) a esa «conversión pastoral» a la que somos llamados: “La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera”(4), para poner en obra el elemento más importante de todo proyecto pastoral, al que se refería Juan Pablo II en «Novo Millenio ineunte», para que “ (…) el único programa del Evangelio siga introduciéndose en cada comunidad eclesial”(5).



+Oscar D. Sarlinga
24 de enero de 2009
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1. BENEDICTO XVI; Homilía de la Eucaristía en Aparecida, 13 de mayo de 2007.
2. http://www.aica.org/index2.php?pag=sarlinga080613
3. SAN AGUSTÍN, De vera religione 53, 102.

4. CONSEJO EPISCOPAL DE AMÉRICA LATINA (CELAM), Conferencia de Aparecida, n. 370.

5. JUAN PABLO II, Carta Apost. Novo Millenio ineunte, 1º2.