lunes, 5 de octubre de 2009

TERCERA MISIÓN DIOCESANA EN JURISDICCIÓN DE LA IGLESIA CATEDRAL DE SANTA FLORENTINA (CAMPANA)

300 JÓVENES DE DIVERSOS LUGARES DE LA DIÓCESIS MISIONARON EN LA CIUDAD DE CAMPANA

Durante los días 2, 3 y 4 de octubre, bajo el lema “Maestro Bueno, que he de hacer para heredar la vida eterna” (Mc. 10,17), se realizó la III Misión Juvenil Diocesana en la ciudad de Campana. Con una participación de más de 300 jóvenes venidos de toda la diócesis la misión estuvo cargada gran alegría y espíritu evangelizador.

Esta misión joven es organizada todos los años por las delegaciones de Pastoral de Juventud y Vocacional y la delegación de Misiones que presiden el Pbro. Hugo Lobato y Mons. Marcelo Monteagudo respectivamente.

La Misión Joven comenzó con la acreditación y recepción de los jóvenes en el Colegio Sto. Tomás de Aquino de la Ciudad de Campana, luego de la misma se celebró la Santa Misa presidida por el Pbro. Hugo Lovatto, concelebrada con varios sacerdotes venidos para dicha ocasión; luego de la misa se realizó la cena y posteriormente Mons. Marcelo Monteagudo dio una plática «pre-misión» para aquellos jóvenes que participarían por primera vez de una misión. Muchos jóvenes, con experiencia misionera previa, se alojaron en casas de familias de la ciudad, para irradiar desde eso lugares la luz del evangelio. Al final la plática los jóvenes compartieron la adoración al Santísimo Sacramentos, mientras que algunos sacerdotes impartían el Sacramento de la Reconciliación. La adoración se prolongo hasta el otro día pues durante toda la noche los jóvenes se acercaron en grupos para adorar a Jesús presente en la Eucaristía.

Durante el día sábado, por la mañana y tarde, los jóvenes salieron a misionar por el centro de la ciudad de Campana (dado que la ciudad ha sido misionada en los distintos barrios más alejados) y esta vez se priorizó la misión urbana, habiendo concluido el día con la Misa presidida por Mons. Oscar en la Iglesia Catedral de Santa Florentina y concelebrada por más de una docena de sacerdotes venidos especialmente para dicho evento.

En la homilía, el Sr. Obispo se refirió al versículo del evangelio de San Marcos (Mc 10:17) elegido este año como lema: “Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de El, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”, y dijo que esa pregunta denotaba ya en quien preguntaba un anhelo por un estilo de vida superior; y que dicho anhelo se correspondía con el interrogante más de fondo del corazón humano, a lo cual da respuesta en plenitud el cristianismo, pero que también otras religiones se cuestionan. Citó en apoyo de su afirmación el n. 2 de la Declaración «Nostra aetate» del Concilio Vaticano II:

“Los hombres esperan de las diversas religiones la respuesta a los enigmas recónditos de la condición humana, que hoy como ayer, conmueven íntimamente su corazón: ¿Qué es el hombre, cuál es el sentido y el fin de nuestra vida, el bien y el pecado, el origen y el fin del dolor, el camino para conseguir la verdadera felicidad, la muerte, el juicio, la sanción después de la muerte? ¿Cuál es, finalmente, aquel ûltimo e inefable misterio que envuelve nuestra existencia, del cual procedemos y hacia donde nos dirigimos?” (DECLARACIÓN NOSTRA AETATE SOBRE LAS RELACIONES DE LA IGLESIA CON LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS, n. 2)

Dijo que en la Iglesia católica se da la plenitud de los medios de salvación, y que los gestos concretos de misión son muy importantes, pero sobre todo tenemos que revitalizar la dimensión misionera de toda la pastoral y, más aún, la dimensión misionera de toda la vida cristiana, en una Eucaristía que, desde la Liturgia, fuente y culmen, surja como una fuente de bendición para la vida misma, y la vida concreta en los ditintos ambientes, a comenzar por la familia. Exhortó también a los misioneros a ser jóvenes «de escucha» que aprendan a escuchar a nuestros semejantes, especialmente a aquellos que padecen sufrimiento o dolor, aunque éstos no se manifiesten de modo patente en una primera aproximación.

Por otro lado, el Obispo exhortó también aquellos que recibirán las Ordenes sagradas a vivir con coherencia y plenitud la gracia y los compromisos del bautismo, esto es, a ofrecerse a sí mismos y toda su vida en unión con la oblación de Cristo. La celebración cotidiana del Sacrificio del Altar y la oración diaria de la Liturgia de las Horas deben ir siempre acompañadas del testimonio de toda la existencia que se hace don a Dios y a los demás y que se convierte así en guía para los fieles.
A lo largo de los meses que siguen, la Iglesia tiene ante los ojos el ejemplo del Santo Cura de Ars, que invitaba a los fieles a unir sus vidas al Sacrificio de Cristo y se ofrecía a sí mismo exclamando:

"¡Qué bien hace a un padre ofrecerse en sacrificio a Dios todas las mañanas!"(1)
(“la presencia del sacerdote es insustituible”) (2),

En la Misa Mons. Oscar impartió la bendición a cinco seminaristas que recibieron la admisión a las Sagradas Ordenes y el Acolitado. Al finalizar la misa se llevó a cabo un show de música cristiana en el atrio de la Iglesia Catedral.

Por último, el día domingo, los jóvenes al finalizar la misión rezaron el Santo Rosario por las calles de Campana, terminando en la Catedral con la Santa Misa presidida por nuestro Obispo y acompañado por varios sacerdotes. En la Misa Mons. Oscar también confirió el sacramento de la Confirmación a un joven que se había estado preparando para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana. Al final la misma el Obispo realizó el envío misionero de los jóvenes que durante este año e inicio del próximo misionaran en la diócesis o en otras diócesis.

La misión fue verdaderamente un “fiesta joven” donde se vio la misionariedad de la Iglesia y el testimonio de entrega y servicio de muchos jóvenes que irradiaron esto.


Notas:

(1) Benedicto XVI: Discurso al segundo grupo de obispos brasileños en visita “ad limina” Castelgandolfo, jueves 17 de septiembre de 2009.

(2) Benedicto XVI: Discurso al segundo grupo de obispos brasileños en visita “ad limina” Castelgandolfo, jueves 17 de septiembre de 2009. Dijo el Papa: “En realidad, cuanto más los fieles se vuelven conscientes de sus responsabilidades en la Iglesia, tanto más sobresalen la identidad específica y el papel insustituible del sacerdote como pastor del conjunto de la comunidad, como testigo de la autenticidad de la fe y dispensador, en nombre de Cristo-Cabeza, de los misterios de la salvación.Sabemos que la "misión de salvación", confiada por el Padre a su Hijo encarnado, "se confió a los Apóstoles y, por ellos, a sus sucesores; estos reciben el Espíritu de Je´sus para actuar en su nombre y en su persona. Así, el ministro ordenado es el lazo sacramental que une la acción litúrgica a aquello que dijeron e hicieron los Apóstoles y, por ellos, a lo que dijo e hizo el mismo Cristo, fuente y fundamento de los sacramentos" (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1120). Por eso, la función del presbítero es esencial e insustituible para el anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramentos, sobre todo de la Eucaristía, memorial del Sacrificio supremo de Cristo, que entrega su Cuerpo y su Sangre. Por eso urge pedir al Señor que envíe obreros a su Mies; además de eso, es preciso que los sacerdotes manifiesten la alegría de la fidelidad a la propia identidad con el entusiasmo de la misión”.


domingo, 4 de octubre de 2009

HOMILÍA EN LA PUESTA EN POSESIÓN DEL PBRO. DANIEL BEVILACQUA COMO CURA PÁRROCO DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR (BELÉN DE ESCOBAR)

Sábado 3 de septiembre de 2009

(Después de saludar a los sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos, religiosas, autoridades civiles y laicos y laicas presentes en gran número, el Obispo dijo la siguiente homilía, cuyas partes principales transmitimos aquí, pues espontáneamente se refirió a los sacerdotes y diáconos que ayudarían al cura párroco en su misión pastoral, y a la importancia de contar con un laicado activo y evangelizador)

HOMILÍA

Hemos escuchado en la lectura del Libro del Apocalipsis (3,17 ss) lo que el Espíritu dice al Ángel de la iglesia de Filadelfia, en el Salmo 22, que nuestro Pastor es el mismo Señor, y en el Evangelio (Jn 20,19 ss) que nuestro mismo Señor Resucitado nos desea, nos manda, diría, la Paz, que viene de Él y que constituye nuestra vida misma, como cristianos, en la Iglesia y en el mundo. La Iglesia ha nacido de los dones del Espíritu Santo: el arrepentimiento y la fe en el Señor resucitado. Ella se ve impulsada por el mismo Espíritu en cada época a llevar la buena nueva de nuestra reconciliación con Dios en Cristo a toda la humanidad (cf. Ap 5,9).

El trozo del libro del Apocalipsis que se acaba de proclamar nos dice que el Señor, el Santo, el Verdadero, manda al Escritor Sagrado el escribir al Ángel de la Iglesia en Filadelfia, aquella a la que Dios mismo anima para que conserven todo lo bueno y verdadero, para que sea columna de su Templo. Ya desde los tiempos patrísticos ha habido interpretaciones acerca de que las siete iglesias del Apocalipsis corresponden a siete épocas sucesivas o edades en el desarrollo de la Iglesia en la historia. La fidelidad de la iglesia de Filadelfia consiste en que guarda la Palabra de Dios, y su Amor, realizado en el cuerpo eclesial; por eso, nunca verá muerte (Cf Jn 8,51).

La llave de David a la que hace alusión la Escritura nos lleva a la presencia de Dios y, ello, a tener un corazón conforme a su Amor, porque el ser humano mira meramente lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón, como cuando eligió a David y dijo al profeta: “Levántate y úngelo, porque éste es…y desde aquel día en adelante el Espíritu del Señor vino sobre David… (I Samuel 16,07 y 12). Si conservamos la fidelidad, pese a la debilidad humana, tendremos la fuerza de Dios (Cf. Ap 3,8); lo importante es reconocer que somos débiles y que necesitamos de la fuerza divina, sin complacernos ni gloriarnos a nosotros mismos, sino en la Gracia, para que repose en nosotros el poder de Cristo (Cf II Corintios 12,9).

Todo lo podemos, si Él nos envía, y aceptamos ese envío con humildad, la verdadera humildad, la única, que es la de sabernos totalmente necesitados de Dios, porque, el que se enaltece, será humillado, y el que se humilla, será enaltecido (Cf Mt 23,12). Con humildad, guardaremos su Palabra (Cf Ap 3,10).

"Paz a ustedes" (Jn 20,19), nos dijo el Señor, y con estas palabras, las primeras que el Señor Resucitado dirigió a sus discípulos, nos saluda hoy a todos nosotros, quienes estamos aquí, en esta iglesia de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar.

A la ciudad de Escobar han confluido desde su fundación diversas corrientes inmigratorias, en especial de italianos, portugueses, japoneses, y más recientemente bolivianos, junto con otros. Ella tiene buenos motivos para alabar la capacidad de las generaciones pasadas de aglutinar grupos de inmigrantes muy diferentes en la unidad de la fe católica y en el esfuerzo común por difundir el Evangelio, el sentido de pertenencia a la Iglesia, desde la libertad religiosa, derecho fundamental, y desde nuestro derecho-deber de evangelizar, porque, como comunidad católica consciente de su rica multiplicidad, la Iglesia en Escobar ha apreciado cada vez más plenamente la importancia de que cada individuo y grupo aporte su propio don particular al conjunto. Ahora estamos dispuestos a afrontar nuevos desafíos evangelizadores (pensemos en el crecimiento inmenso de la población en este partido) con la esperanza que nace del amor de de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. (cf. Rm 5,5).

En la toma de posesión de un nuevo párroco, reiteramos la llamada urgente de los Apóstoles a la conversión para el perdón de los pecados y para implorar al Señor una nueva efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia en esta ciudad, en este partido. Una parroquia, en tanto comunidad de comunidades, forma parte de la unidad de Iglesia que es la diócesis, la cual, como la Iglesia universal, es comunidad estructurada visible, y a la vez comunión espiritual, cuerpo místico animado por los múltiples dones del Espíritu y sacramento de salvación para toda la humanidad[1]. Que este día sea para todos los católicos de esta comunidad una ocasión para reafirmar su unidad en la fe apostólica, para ofrecer a sus contemporáneos una razón convincente de la esperanza que los inspira (cf. 1 P 3,15) y para renovar su celo misionero al servicio de la difusión del Reino de Dios.

Exhorto hoy al Padre Daniel, vuestro nuevo párroco, que como Pastor ayude a esta porción del Pueblo de Dios a vivir en la esperanza, pues nos dice San Pablo, "en esperanza fuimos salvados" (Rm 8,24), así como también el Papa Benedicto nos recuerda que podemos vivir una vida renovada, en Cristo, porque quien tiene esperanza ha de vivir de otra manera[2] Que ustedes, mediante sus plegarias, el testimonio de su fe y la fecundidad de su caridad, indiquen el camino hacia ese horizonte inmenso de esperanza que Dios está abriendo también hoy a su Iglesia, más aún, a toda la humanidad: la visión de un mundo reconciliado y renovado en Jesucristo, nuestro Salvador. A Él honor y gloria, ahora y siempre. Amén

Por supuesto, tenemos una historia, y la vocación por la dimensión misionera de toda la pastoral hemos venido trabajándola en las distintas instancias de nuestra Iglesia local desde algunos años. Quisiera augurar para esta parroquia de la Natividad, hoy, en la toma de posesión de su nuevo Pastor, la realización de la riqueza que nos ofrece nuestro «Plan Pastoral», el cual, en el capítulo I («EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER»), en el n. 2, nos brinda «Orientaciones programáticas efectivamente realizadas y re-asumidas en este Plan Pastoral», entre las cuales las siguientes:

-La Misión como una necesidad permanente y una actitud necesaria para la evangelización de nuestra diócesis.
-El impulso de la Pastoral de Juventud y Pastoral Vocacional
-El apoyo a los Movimientos eclesiales en la diócesis y a su integración en la Pastoral orgánica.
Asimismo, en el capítulo I, n. 7, cuando se habla de la profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral, nuestro Plan diocesano nos recuerda a todos que “(…) el Proyecto pastoral debe profundizarse aún más al considerar el aspecto evangelizador, el objetivo de lograr una DIÓCESIS MISIONERA”. También en ese sentido, el «camino recorrido», o la misma realidad eclesial vivida, tiene mucho para proponernos, también a nivel de la parroquia, con su centro, sus barrios, sus capillas, y también en la parroquia de San Juan de la Cruz e iglesia de Nuestra Señora de Itatí (con sus capillas, Nuestra Señora de Luján, San Cayetano, y otros centros pastorales).

En distintas ocasiones hemos reflexionado sobre la necesidad de la misión entendida en primer lugar dentro de la misma comunidad diocesana (de hecho en estos días más de 300 jóvenes están misionando en la jurisdicción de la iglesia catedral de Campana); ése es el sentido del llamado "estado de misión", como “gesto concreto de misión” pero también hemos de tener en cuenta la dimensión misionera de toda la pastoral en una parroquia, con todas sus consecuencias, la justicia, la caridad, la apertura de puertas que nos da la fe, en vistas a un orden justo en la sociedad, puesto que la promoción humana integral forma parte integrante de la Evangelización, tal como les decía un servidor en el Mensaje que les dirigí con motivo de la apertura del «Año Paulino Jubilar»:

“En este tiempo de gracia es ocasión propicia también para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables, tema al cual el Papa le ha dedicado una especial consideración en la segunda parte de su Encíclica «Deus Caritas est». No existe caridad sin justicia. Al mismo tiempo, el cristiano está llamado a buscar siempre la justicia, llevando dentro de sí el impulso superador que proviene del Amor, que supone la justicia y la trasciende. Reaprender a ser justos, a compartir, a crear condiciones de justicia y paz, implica abrir el corazón a Dios y a los hermanos. Que sea éste un tiempo en que podamos ver cómo la fe abre puertas extraordinarias al trabajo por un orden justo en la sociedad, a una «caridad social» rectamente entendida y aplicada, y en particular en lo referente a los fieles laicos, en la participación personal en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos"[3].

La Evangelización es la vocación más profunda de la Iglesia, la evangelización con la Palabra, con los sacramentos (momentos privilegiados de evangelización), la catequesis, y, como he dicho, la promoción humana integral.
Para lograrlo, con la Gracia del Señor, querido cura párroco que hoy asumes tu misión, queridos religiosos, religiosas, queridos laicos, ayúdense mutuamente, vivan en fecunda comunión, en la CONCORDIA, que es la condición fundamental para que florezca la evangelización, y no en la discordia, la cual, como su nombre lo indica (dis-cordia) es desunión de corazones, tantas veces producida por la envidia, los celos, el orgullo (incluso con solapadas formas) y toda clase de maldad.

La con-cordia, la unión de los corazones, Don magnífico de Dios que manifiesta la salud de una comunidad, es lo que nos hace fuertes en Cristo para asumir una misión. Así como este templo, que ha sido declarado co-catedral por S.S. Benedicto XVI (en 2008) se encuentra en plena restauración, también nostros prosigamos el trabajo de restaurar, en el Amor de Cristo, nuestra iglesia particular, nuestras familias, nuestra vida entera, para que en Él tengamos vida, caridad verdadera (también social) y que la Paz de Cristo con nosotros esté, como cuando los Apóstoles perseveraban en la oración con María, la Madre de Jesús. Puesto que hemos recibido su Santo Espíritu, conservémoslo en la unidad y llevémoslo a un mundo que nos rodea, muy necesitado de Él.

Así sea.


[1] Cf CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen gentium, 8.

[2] Cf. BENEDICTO XVI, Enc. Spe Salvi, 2.

[3]Obispado de Zárate-Campana, “Carta pastoral del Obispo con motivo del Año Paulino".

martes, 29 de septiembre de 2009

XXXmo. ANIVERSARIO DE LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN Y DE LOS PADRES ROGACIONISTAS

La parroquia de Nuestra Señora del Carmen, confiada a los Padres Rogacionistas, festeja:
"30 años de Presencia de los Padres Rogacionistas en Campana"
"30 años de la Creación de la Parroquia"
"Bodas de Oro Sacerdotales del P. Ernesto Butano"

Los Eventos realizados han sido:

22-09 -La noche de los recuerdos -
19,00: Santa Misa en la Parroquia
20,00: Recuerdos e imágenes de los 30 años: Salón Parroquial

23-09 -Aniversario de creación de la Parroquia del Carmen - Encuentro de las Comunidades -
19,00: Santa Misa

24-09 Capilla San Pedro:
18,00: Misa de oración por los enfermos, celebrada por P. Rufino Giménez Fines

25-09 Capilla San Felipe: Fiesta de Ntra. Sra. Del Rosario de San Nicolás
16,30: Santa Misa

26-09 -Fogón de los jóvenes - 20,00 hs.: En el Colegio "Padre Aníba di Francia"
Capilla San Pedro: 14,30 hs.-18,00 hs.: Jornada de Capacitación para agentes sociales, dictada por la Lic. Susana García de Lamberti

27-09 -Celebración 30 años de la Parroquia y Bodas de Oro Sacerdotales de P. Ernesto Butano -
Santas Misas: 8,00 hs.-19,00 hs.
11,00 : Bendición del tríptico de San Aníbal di Francia
11,30: Santa Misa solemne presidida por Mons. Oscar Domingo Sarlinga, nuestro Obispo diocesano, y concelebrada por el Padre Angelo P. Rufino (todos Rogacionistas), Mons. Galuppo, vicario general, P. Nestor Villa y P. Hugo Lovatto, cura párroco de la iglesia catedral de Santa Florentina.

A continuación se compartió un almuerzo con la comunidad.

A las 20 se ofreció un concierto.

En su homilía, Mons. Oscar Sarlinga destacó “(…) la «preexistencia» de San Anibal María Di Francia, al referirse a su continua dedicación a los demás, como fuente de Amor y paz, que provenían de su devoción a la Eucaristía”.

En efecto, el Padre Aníbal, compenetrado por la compasión de Jesús por "las multitudes cansadas y abatidas, como ovjeas sin pastor" (Mt 9,36), procuró difundir "Rogate" («rogad»), esto es, el mandato de Jesús de rogar al dueño de la mies por el don de los "buenos obrero para la miess", sabiendo que difundía, de tal modo, un instrumento eficaz de evangelización y servicio de caridad, al punto que instituyó para los fieles la «Unión de oración por las vocaciones».

En cuanto a su vida, Aníbal María Di Francia nació en Messina (Italia) el 5 de julio de 1851 de una famila de la nobleza ciudadana. Jovencísimo, durante la adoración de la Eucaristía, fuente iluminadora de su vida, intuyó por inspiración divina la prioridad de la oración en la pastoral de las vocaciones. Los versículos del Evangelio "¡La mies es mucha, pero los obreros son pocos! Rogad pues al dueño de la mies, para que envíe obreros a su mies" Mt 9, 37-38; LC 10,2, fueron la luz de su vida y el manantial de su apostolado.

Desde joven percibió, muy clara, la vocación al sacerdocio. Animado del celo por la salvación y la protección de todas las personas, especialmente de los pobres y de los huérfanos, se dedicó a la promoción humana y espiritual de una de las zonas más pobres y degradadas de su cidudad, el barrio de Avignone.

Fue precisamente en aquel barrio, transformado radicalmente por su actividad apostólica, que inició los Orfanatos Antonianos (en 1882 el femenino, en 1883 el masculino) para acoger, socorrer y formar "civilmente y religiosamente" a la juventud más necesitada.

Atraídos por su carisma se unieron a él los hombres y mujeres que se comprometieron en el mismo apostolado. Así en 1887 fundó la Congregación de las Hijas del Divino Celo y en 1897 la Congregación de los Rogacionistas del Corazón de Jesús, con la tarea de vivir y difundir la enseñanza de Jesús sobre la necesidad de la oración por las vocaciones, y el servicio a los pequeños y a los pobres, también en tierra de misión.

El Obispo Oscar Sarlinga dijo además en su homilía que Aníbal María, hombre ejemplar, “(…) era un sacerdote culto y lleno de dedicación por las cosas de Dios y por la Iglesia, y que en su cultura tuvo especial cuidado en la predicación, y en la propagación de la devoción por la Eucristía, el culto a la Santísima Virgen María, los Santos, como amigos de Dios y como intercesores, y la manifestación de la particular devoción y espíritu de obediencia hacia el Papa como Obispo de Roma, Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, así como de los Obispos, como Sucesores de los Apóstoles y legítimos Pastores del Pueblo de Dios, todo lo cual alentó profundamente en él el anhelo misionero, el cual se concretó con la fundación de la Congregación de los Rogacionistas, los cuales cumplen en nuestra ciudad de Campana su XXXmo. Aniversario de presencia misionera”.
El Padre Aníbal terminó su vida terrena, vivida en constante y creciente ejercicio heroico de las virtudes cristianas, el 1 de junio de 1927 en Messina (Fiumara Guardia). Su Santidad el Papa Juan Pablo II lo proclamó beato el 7 de octubre de 1990 y lo canonizó el 16 de mayo de 2004.

lunes, 28 de septiembre de 2009

MISA de PUESTA EN POSESIÓN DEL PADRE ATILIO ROSATTE COMO CURA PÁRROCO DE SANTIAGO APÓSTOL DE BARADERO

El día sábado 26 de septiembre, en la celebración eucarística de las 19, el Sr. Obispo Mons. Oscar D. Sarlinga puso en posesión de su ministerio de cura párroco de la parroquia de Santiago el Apóstol (de la ciudad de Baradero) al Pbro. Atilio Rosatte, hasta ahora cura párroco de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar.

IGLESIA DE SANTIAGO EL APÓSTOL de BARADERO

Concelebraron la Eucaristía Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, Mons. Santiago Herrera, pro-vicario general y Rector del Seminario, el Pbro. Gastón Dedyn (perteneciente a la diócesis de San Rafael), quien fuera hasta el día 21 de septiembre cura párroco, Mons. Roberto Amondaráin (administrador parroquial de Ntra. Sra. de Luján, de Baradero), Mons. Ariel Pérez, y los Pbros. Hugo Lovatto (cura párroco de la iglesia catedral de Santa Florentina), Pablo Iriarte, Mauricio Aracena, Nicolás Guidi y Jorge Munier. La celebración estuvo asistida por el Rev. Diácono Fernando Fusari, residente en el Seminario Diocesano.

El Obispo agradeció sentidamente al Padre Gastón Dedyn, de la diócesis de San Rafael, su ministerio en la diócesis de Zárate-Campana desde noviembre de 2005 hasta el 21 de septiembre del corriente, en razón del traslado pastoral temporario desde la diócesis de San Rafael (cf canon 271). Destacó el Obispo el testimonio sacerdotal del citado sacerdote y su dedicación, augurándole todo lo mejor en su vida sacerdotal y apostolado en su diócesis originaria y de incardinación. Ya había estado el Sr. Obispo, junto con varios sacerdotes del Consejo presbiteral, para las fiestas pastorales trasladadas de la parroquia de Santiago Apóstol, el 23 de agosto ppdo., oportunidad en que se anunció la despedida del Padre Gastón y se expresó cuánto esta diócesis reconoce todo su fructuoso ministerio sacerdotal.

A partir del 26 de septiembre Mons. Roberto Amondaráin (hasta ahora capellán externo) asume como administrador parroquial la parroquia de Nuestra Señora de Luján, donde residirá, y el Diác. Fernando Fusari es adscripto a la parroquia de Santiago Apóstol, donde realizará su pastoral de fin de semana, hasta su ordenación sacerdotal, que tendrá lugar en el mes de diciembre.

Para colaborar más profundamente en ambas parroquias de la ciudad de Baradero (Ntra. Sra. de Luján y Santiago Apóstol) se prepara en fase final de su formación dos candidatos al diaconado permanente, cuya ordenación será anunciada en su oportunidad.

Participaron de la toma de posesión del cura párroco gran cantidad de fieles laicos, numerosas religiosas, sobre todo de las comunidades de Santiago de Baradero y Nuestra Señora de Luján, pero también provenientes de la Natividad del Señor de Escobar, de San Juan de la Cruz (de la misma ciudad) y de la ciudad de Zárate.

El Obispo destacó la presencia en la celebración de la mamá del Padre Rosatte y de la importancia del acompañamiento de la familia, pues la misma Iglesia «es familia de Dios», según dijo.

Al término de la misa, el Padre Rosatte tuvo unas sentidas palabras, de agradecimiento y de compromiso con la pastoreo parroquial, basadas sobre la pregunta de Jesús a Pedro: “¿me amas?” y sobre su pedido: “apacienta a mis corderos”, así como al lema que marcó su vida sacerdotal: “En tu nombre echaré las redes”, transmitiendo un mensaje de confianza, entusiasmo y alegría.

Luego de saludar a las autoridades civiles y a los representantes de instituciones del partido de Baradero que se encontraban presentes, el Sr. Obispo tuvo la siguiente homilía:

Queridos hermanos sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos, religiosas, hermanos, hermanas


I
RECOMENZAR DESDE EL ESPÍRITU,
«QUE NOS RECUERDA TODO LO QUE JESÚS DIJO E HIZO»

Recomenzar desde el Espíritu, recomenzar desde Cristo… Es un entero programa de vida para nosotros, los cristianos. A fines de tomar todavía mayor conciencia de la importancia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, nos puede ayudar el reflexionar acerca del Evangelio de hoy partiendo de las palabras del mismo Jesús en el Evangelio de San Juan, en vísperas de su Ascensión: “Les conviene que yo me vaya, porque así vendrá a ustedes el Espíritu que viene de mi Padre” (Jn 16, 7).

En efecto, la «partida» de Jesucristo es comienzo de una gran Presencia: con la Ascensión de Jesús a los cielos, la Iglesia fue compensada con creces en la venida del Espíritu Santo, el Espíritu de Consuelo, Aquél que nos defiende, sin cuya acción no habríamos podido conocer en profundidad a Jesucristo y su Palabra no podría resonar con fuerza hoy día en nuestros oídos interiores: “Pero el abogado, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que ustedes recuerden cuanto yo les he enseñado y se lo explicará todo” (Jn 14, 26). Por el Espíritu, el Evangelio no sólo resuena en nuestro interior, sino que nuestro sentido espiritual lo recibe en plenitud.

Hoy, en esta Misa, aquí, en Santiago del Baradero, pedimos también al Espíritu que recuerde en nuestro interior la Sabiduría de Cristo para comprender y asimilar la Escritura, que acabamos de proclamar.

En primer lugar, a partir del proclamado Salmo 18 (8.10.12-14), que reza: “Preserva a tu siervo de la arrogancia, para que no me domine: así quedaré libre e inocente del gran pecado”, pedimos hoy la fortaleza para no dejarnos ganar por ese «pecado-puerta», que es la arrogancia, proveniente ella de la soberbia. Fíjense que, si bien es cierto que al Amor se le contrapone el odio, este último tiene una «puerta ancha» por donde entrar, que es la soberbia, y la manifestación de esta última, la arrogancia, que puede colarse en nuestras vidas de distintas maneras. Recomenzar desde Cristo y desde el Espíritu nos dará la «santa inocencia» frente a este pecado, que es «puerta» por donde entran todos los demás. Recomenzando desde el Espíritu de Amor, seremos «siervos» del Señor, de verdad, y no «dominadores» sobre su heredad.


II
EL «ESCÁNDALO» VERSUS LA CORRESPONSABILIDAD Y LA RECOMPENSA

A su vez, el Evangelio de este Domingo (Mc 9,38-43.45.47-48) nos dice que incluso el menor gesto realizado a favor de alguien por el hecho de ser discípulo de Jesucristo, quedará grabado en el Corazón divino: “Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua, por ser ustedes de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa”, nos dice el Señor.

A continuación, en una especie de hipérbole como modo de expresión, tiene la intención de hacer tomar conciencia a sus oyentes de la gravedad que tiene el «escándalo» a los ojos de Dios, al punto que afirma Jesús: “El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar”.

Es bueno que veamos el origen de esta palabra. La voz «escándalo» proviene de la palabra griega «skándalon», que denominaba, en primer lugar, el mecanismo o gatillo movible de una trampa, e incluso la trampa misma, como esas trampas en las que caen los animales en su andar o caminar. A partir de ese sentido originario, por extensión comenzó a aplicarse, en la misma lengua griega, a cualquier obstáculo situado en el camino y que es causa de tropiezo y caída para el caminante, como una «piedra de tropiezo y de caída subsiguiente». Es indudable que el Señor aplica el término «escándalo» en su sentido moral, pues quien escandaliza al prójimo con su acción o malos consejos u opiniones que inducen a la confusión, error o pecado a otra persona, la aparta, o colabora a apartarla, del camino del bien que conduce a la Vida, la Vida del Espíritu.

¿Cuántas veces hemos escuchado: «creo en Cristo pero no en la Iglesia»?. Sin querer juzgar de ningún modo las conciencias, lo cierto es que si algunos «pequeños» (en el sentido de aquellos que tienen una fe sólo incipiente, o débil, o no afirmada) se apartan de la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, Familia de Dios, por desconfiar de ella debido a la conducta de alguno o algunos de sus miembros, de un modo u otro acaban apartándose de Dios mismo y de su Enviado, su Hijo Jesucristo, como bien lo muestra el Apóstol San Pablo en la carta a los Romanos (cf Rom 2,18-24).
De aquí viene la «responsabilidad» que los cristianos tenemos los unos por los otros , y en especial hacia los «pequeños». ¡Qué ilícito, qué injusto, sería el querer aplicarnos las palabras de Caín: “(…) ¿acaso soy yo guardián de mi hermano?» (Gén 4, 9)”, lo cual equivaldría a decir, ¿quién me hizo custodio, quién me hizo responsable, de mi hermano, quién me hizo «corresponsable» de la fe de los otros, en la Iglesia?. Pero como la Iglesia es «familia de Dios», «construcción de Dios», somos responsables los unos de los otros de la edificación de nuestros hermanos humanos, y tanto más los Pastores del Pueblo de Dios .

III
PRIMACÍA DEL AMOR EN EL SEGUIMIENTO DE CRISTO: ¡APACIENTA MIS CORDEROS!

Volvamos ahora a invocar al Espíritu para que nos enseñe el sentido de la Escritura para que lo realicemos hoy, en esta celebración, que Él nos explique todo (Cf Jn 14, 26). Y todo se explica en el mandamiento clave: en el precepto-clave, que Jesús afirma en el Evangelio de Juan (13:34,35): “Este es mi precepto, que ustedes se amen los unos a los otros como Yo los he amado.” Clave para preservarnos de la arrogancia… como reza el Salmo de hoy, y clave también de las exigencia inmediata de dicho Amor: el seguimiento.

El Señor nos dice a todos, en especial a los Pastores, y especialísimamente al Padre Atilio Rosatte, nuevo cura párroco de esta comunidad de Santiago del Baradero, como dijo a Pedro, «Tú sígueme» (Juan 21: 15-22). Tú sígueme, -nos exhorta-sígueme por Amor, sígueme sin poner la mano en el arado y mirar luego atrás, como arrepintiéndote, sígueme sin reservas, sígueme sin dejarte escandalizar, sígueme con confianza, aunque sea entre los oleajes de las aguas del lago…

Podemos hacer nuestro el pedido que el Señor hizo a Pedro, todos los fieles cristianos, en tanto miembros del Pueblo Sacerdotal y «corresponsables» de la fe, en la Iglesia, pero de modo especial y distinto para los Pastores del Pueblo de Dios; ese pedido que, en el Evangelio, Jesús formula en Jn 15:12: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? El le dijo: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Le dijo: Apacienta mis corderos”.

¿Podríamos dejar de reflexionar sobre ese pedido hoy, aquí, nosotros, quienes estamos en esta celebración?. ¿Somos capaces de seguir a Cristo, acatando lo que Él nos muestra hoy, a nosotros, para hacer dentro de Su Iglesia, observando, sin envidias, sin temores, más aún, con alegría y esperanza, las misiones o funciones que Él, el Cristo, como Cabeza de Su Iglesia, nos encomienda para realizar?. ¿Confiamos de verdad en que el Espíritu Santo santifica la iglesia, cuya Cabeza es Jesucristo?. Él nos ama a todos y a cada uno de nosotros nos tiene asignada una función que cumplir dentro de Su Cuerpo. Él es quien tiene, por ser Verdadero Dios y Verdadero Hombre, la Autoridad y el Señorío, dado así que toda autoridad en la Iglesia proviene de Él, en y desde su Espíritu que la anima, como su alma. Él nos confiere en su Iglesia un ministerio, una función, cada uno según su vocación y elección, como dice San Pablo, para el perfecto funcionamiento del cuerpo, para bien y edificación de todos, para aliento y crecimiento de toda Su iglesia, Cuerpo a la vez sufriente y glorioso de Cristo, muerto y resucitado. Éste es también un aspecto de nuestra Fe para la cual tenemos que pedir la gracia del aumento y la fortaleza.

Padre Atilio: el sucesor de los Apóstoles, los sacerdotes, y el pueblo católico aquí presente, te decimos:

¡Apacienta a los corderos!
¡Apacienta a los corderos!
¡Apacienta a los corderos, que no son «tuyos» de propiedad, son los de Cristo, y que hoy te son confiados, encomendados, para que los ames sin reservas!. En eso se verificará tu seguimiento al Señor: ¡Tú sígueme!; eso quiere decirte hoy el Espíritu, que habla a la Iglesia.

Padre Atilio: descubrí y hacé descubrir a todos la belleza de la parroquia como «casa y escuela de comunión» y como «comunidad de comunidades», en el sentido en que lo decía San Jerónimo: en el «ser Iglesia», que es «el nosotros» de la fe, según las palabras de este santo Doctor y especialista en la Sagrada Escritura.

La Virgen Madre, nuestra Madre, Madre de la Iglesia, Madre de los Apóstoles, te acompañe en esta misión, en su advocación de Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra patria y de nuestra diócesis, y de Nuestra Señora del Pilar, tan vinculada con Santiago el Mayor, el Apóstol, Patrono de estas tierras y de esta parroquia.

Así sea.

+Oscar Sarlinga
Sábado 26 de septiembre de 2009

FIESTAS PATRONALES DE «NTRA SRA DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS» EN LA CAPILLA HOMÓNIMA DE LA LOCALIDAD DE «DEL VISO»

El día 25 de septiembre una verdadera multitud se congregó en la iglesia dedicada a Nuestra Señora del Rosario, con la imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás, en la localidad de Del Viso, en el sector de dicha localidad dentro de la jurisdicción de la parroquia de Santa Rosa de Lima, de Manuel Alberti (Partido de Pilar). La capilla está ubicada sobre ruta 26, a 4 cuadras de la Autopista Panamericana Ramal Pilar.

El cura párroco de la parroquia de Santa Rosa de Lima es el R.P. Tomás Llorente y el responsable pastoral directo de la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario de San Nicolás es el Pbro. Gabriel Micheli.

Miles de feligreses, e incluso de peregrinos, pasaron durante todo el día por la capilla (que en realidad es una hermosa y amplia iglesia, que cuenta con todas las infraestructuras pastorales adyacentes). Se escucharon confesiones durante la jornada, habiendo estado los padres de la parroquia a disposición a tal efecto.

El día 25 fueron celebrados dos misas más, antes de la misa central, una a las 11:00 y otra a las 16, con el templo lleno. A las 18:30 comenzó la procesión con la imagen por las calles de los barrios circundantes.

Luego de la significativa y participativa Novena, en la que se consideraron distintos temas del Año Sacerdotal convocado por S.S. Benedicto XVI, como hemos dicho, tuvo lugar el día de la celebración, el día 25, cuya Misa central, a las 19.30, fue presidida por el Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por el R.P. Tomás Llorente, Mons. Edgardo Galuppo, el Pbro. Gabriel Micheli, el R.P. José Luis, msf, el R.P. Ramón Carrizo, msf, Mons. Marcelo Monteagudo, y los Pbros. Oscar Iglesias (Decano de Pilar) y Albino Cabral (cura párroco de San Manuel Mártir, de La Lonja). En dicha celebración el Sr. Obispo bendijo las coronas (traídas del Santuario de San Nicolás y ellas mismas réplicas de las originales) con las cuales el R.P. Tomás Llorente y el Pbro. Gabriel Micheli coronaron las imágenes de la Ssma. Virgen y del Niño Jesús.

La misa de 19:30 fue transmitida por FM Santa Rosa 90.3 y FM Santa María 89.3 Matheu.

Para el momento de la bendición de las coronas, el Obispo pronunció la siguiente oración

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA EN SU ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Virgen María, Nuestra Señora del Rosario, en tus manos ponemos nuestras alegrías y esperanzas, y también las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos. Implora sobre los Obispos y Presbíteros los dones del Espíritu, para que, fieles a las promesas sacerdotales, seamos infatigables mensajeros de la Buena Nueva, especialmente entre los más pobres y necesitados, y en particular en este Año Sacerdotal, que ha convocado el Sucesor de Pedro. Infunde en los religiosos y religiosas el ejemplo de tu entrega total a Dios, para que, en el servicio abnegado a los hermanos, los acompañe tu protección en sus trabajos y necesidades.

María, Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos, haz que sean empeñosos en la «Nueva Evangelización», para que, con la promoción humana y la evangelización de la cultura, sean auténticos apóstoles en el Tercer Milenio.

Protege a todas las familias argentinas, y de nuestra diócesis de Zárate-Campana, para que sean verdaderas Iglesias domésticas, donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida, donde se enseñe y se practique siempre la caridad fraterna.

Ayuda a los católicos a ser sal y luz para los demás, como auténticos testigos de Cristo, presencia salvadora del Señor, fuente de paz, de alegría, de esperanza. No dejes que nos gane el desánimo, el descorazonamiento ni la desidia. Danos fuerza y coraje, fortaleza evangélica y alegría potente en el corazón, incluso ante las adversidades y las enemistades. Te pedimos hoy, en especial, la salud de los enfermos y de todos los que sufren y lloran sin encontrar consuelo.

+++BENDICE, SEÑOR DIOS, ESTAS CORONAS CON QUE SERÁ CORONADA LA IMAGEN DE TU SANTÍSIMA MADRE, LA VIRGEN MARÍA, EN SU ADVOCACIÓN DEL NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS, Y LA IMAGEN DEL NIÑO JESÚS, QUE ELLA LLEVA EN SUS BRAZOS

Volvemos nuestro rostro hacia ti, Reina y Madre Santa, Patrona de nuestra Patria en tu advocación de Nuestra Señora de Luján, venerada hoy en tu advocación de Nuestra Señora del Rosario, ilumina a quienes rigen los destinos de nuestro país, salvaguardando los valores morales y sociales cristianos, para que nos ayuden a vivir las virtudes personales y sociales. Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas, para que, con Cristo Nuestro Señor, Verdadero Dios y Verdadero Hombre, caminemos juntos hacia el Padre, en la unidad del Espíritu Santo, empeñosos nosotros, todos, en la construcción de la Civilización del Amor y de la Paz, hacia la consecución de la «caridad en la verdad», Caritas in veritate, como nos lo ha pedido nuestro Papa Benedicto XVI.

Amén.

sábado, 26 de septiembre de 2009

En misa concelebrada fueron coronadas las imágenes de Jesús y de la Virgen del Rosario de San Nicolás

Barrio San Felipe:

Una verdadera Fiesta de fe y devoción se vivió ayer en el barrio San Felipe donde en su Capilla, se realizó la Misa concelebrada por el Sr. Obispo de la Diócesis Monseñor Oscar Sarlinga y los sacerdotes Edgardo Gallupo, P. Wilson, P. Alfonso, P. Rufino Gimenez, en el Día de la Virgen Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás.


La numerosa cantidad de fieles devotos que asistieron y la hermosa tarde que acompañó motivaron que la santa Misa Fuera oficiada en el parque de la Capilla donde también se le dió realce a cada instancia del oficio religioso con participación de vecinos, de la empresa CMP que hiciera posible la construcción del templo,los cánticos religiosos con pegadisos ritmos, al guitarrista, a los chicos de los Jardines de Infantes, a las glosas, en fin, como fueran mencionando las chicas de la Iglesia, a todos quienes de una u otra manera están siempre presentes.


Un momento muy especial y emotivo fue el de la Coronación cuando les fuera colocada la coronita primero al Niño Jesús y luego a la Virgen que fue acompañado por aplausos de la concurrencia como también el rezo de la oración de la Virgen.

Luego de la Misa, se iniciaba la parte artística del programa preparado para la ocasión.

Fuente: La Autentica Defensa.
http://www.laautenticadefensa.com.ar/noticias.php?sid=67622

jueves, 24 de septiembre de 2009

MONS. OSCAR SARLINGA VISITA «EL REMANSO», EN LA JURISDICCIÓN DE LA PARROQUIA DE «LOS CARDALES», PARTIDO DE EXALTACIÓN DE LA CRUZ

El Obispo Mons. Sarlinga visitó la capilla «Madre de la Esperanza» del barrio «El Remanso» ubicado dentro de la jurisdicción de la parroquia de La Sagrada Familia, de Los Cardales, en el partido de Exaltación de la Cruz. Acompañado del cura párroco, Pbro. Claudio Caruso, celebró la misa este domingo, y se entretuvo largamente con los fieles, que muy numerosos concurrieron a la visita del Obispo.


El Remanso se trata de una tradicional urbanización, fundada hace 30 años, que se extiende a lo largo de la Ruta N°8 desde el Km.70 hasta el Km. 75, y que abarca unas 500 hectáreas. Originariamente perteneciente a particulares, fue loteado al momento de la creación de la población, habiéndose transformado en una pequeña localidad y urbanización en forma de Barrio Parque, con una población, según el Indec 2001, de 1.266 habitantes, incluyendo Barrio Los Pinos y Barrio Parque Exaltación, aunque recientes cálculos estiman casi el doble.

La capilla «María Madre de la Esperanza» se encuentra ubicada ena en "El Guardamonte" y "La Cortejada", y se celebra la misa allí todos los domingos. El Padre Nestor Menéndez, recientemente fallecido, fue el fundador e impulsor principal de la Capilla, habiendo comenzado con un lugar de esparcimiento para que los feligreses de su parroquia de Ntra. Sra. de Fátima, de Belgrano (Buenos Aires) pudieran ir los fines de semana. La primera misa en el lugar, a pedido de los fieles, se celebró en enero de 1975. En 1978 se ampliaron las instalaciones de lugar y luego se hizo una cruz con ladrillos de vidrio. A partir 1979 se fomentaron las reuniones de familias, de catequesis, retiros espirituales y campamentos juveniles. Con el correr del tiempo se formó una comisión «pro templo» y comenzó a construirse el tempo, hasta que en 1984/5, con la colaboración del arquitecto Paul Amette se efectúa un proyecto integral, que culminó con en 1988, convirtiéndose en el único templo católico a lo largo del trayecto de la Ruta N°8 entre Fátima y San Antonio de Areco. La inauguración de la capilla tuvo lugar el 11 de Octubre de 1988, con la imagen de la Ssma. Virgen, traída desde Buenos Aires por Mons. Leaden y transportada con honores a su llegada a la entrada del pueblo. La iglesia fue solemnemente bendecida por Mons. Leaden.

Luego de referirse al Evangelio del día, al sentido de la Pasión de Jesucristo y al «hacerse como niños», con sencillez y humildad, para poder recibir en plenitud la Palabra de Dios y dejarse transformar por la gracia divina, el Obispo mencionó algunos trazos fundamentales del Plan Pastoral diocesano, promulgado en junio de este año, del cual recordó que, como iglesia particular, la diócesis de Zárate-Campana quiere afianzar la herencia de gracia y bendición que trajo la entrada en el IIIer. Milenio, poniendo el corazón en Jesucristo, el que hace nuevas todas las cosas (a cuyo Corazón fue consagrada la diócesis el 9 de mayo de 2009 en la iglesia co-catedral de Belén de Escobar). Y dijo que, conforme al Plan Pastoral, en ese «sentir con la Iglesia» es como tenemos que vivir nuestro cristianismo, cada día más y mejor, profundizando en el Evangelio de Jesucristo, como nos refiere el Papa Benedicto XVI en Deus Caritas est: "Ahora nos toca recoger la herencia jubilar, tomar conciencia de que lo importante no es tanto hacer "programas nuevos", sino vivir la novedad permanente del evangelio...". Mencionó también el Obispo que ello “(…) queremos hacerlo en fidelidad a la Iglesia, en comunión orgánica dentro de ella, con el Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro”, el cual como dice la Lumen gentium "(…) es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los Obispos como de la muchedumbre de los fieles"(LG 23). Refiriéndose a la comunión, mencionó que la comunión eucarística, que recorre y dinamiza la vida de la Iglesia, es también principio y norma de actuación, y que esto, cual criterio de verdad, responde a una actitud interior, y a una mística específicamente evangelizadora, la cual está íntimamente relacionada con la virtud de la esperanza (Cf. Plan Pastoral Diocesano, n. 2. “Nuestro Plan Pastoral dentro de la «caridad pastoral» de la Iglesia”). Pidió, por fin, a la Madre de la Esperanza, la Santísima Virgen María, que nos lleve a asumir verdaderamente la «nueva evangelización» a la que nos ha llamado la Iglesia, para ser, cada uno según su vocación y elección, y en su ambiente, continuidad de la presencia de Cristo en medio de los suyos.


Al término de la ceremonia, el Obispo entronizó en el templo un cuadro de Jesús Misericordioso que donó a la capilla, como recuerdo de su primera visita.