viernes, 26 de marzo de 2010

TOMAS DE POSESIÓN COMO CURA PÁRROCO DE MONS. MOTFERRAND EN NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN (ZÁRATE) Y DEL PBRO. MARIO MEDINA EN MARÍA DE NAZARET (ZÁRATE)



El día 20 del cte. el Sr. Obispo puso en posesión a Mons. Osvaldo Montferrand como cura párroco de Ntra. Sra. de Luján, de la ciudad de Zárate. Concelebraron una quincena de sacerdotes, con la iglesia parroquial llena de fieles, quienes brindaron la bienvenida al nuevo cura párroco.

El domingo 21, hizo lo propio con el Pbro. Mario Medina, nuevo cura párroco de la parroquia de María de Nazaret, de la misma ciudad de Zárate. También, una quincena de sacedotes concelebó la celebración eucarística, al final de la cual un fiel laico, el Sr. Abdala, dio la bienvenida al nuevo pastor. El Pbro. Mario Medina es, a la vez, vice-presidente de la JuREC (Junta Regional de Educación católica).

miércoles, 24 de marzo de 2010

FESTIVIDADES EN SAN ANTONIO DE ARECO Y JORNADA PASTORAL

EN EL BICENTENARIO (1810-1816---2010-2016), NOS PREPARAMOS A LAS FESTIVIDADES DEL DOMINGO 30 DE MAYO EN SAN ANTONIO DE ARECO Y ASIMISMO A LA "JORNADA PASTORAL"

Ante la cercanía de la Semana Santa, y luego de las Fiestas Patronales diocesanas (el 8 de mayo) consideramos la ocasión de recordar a la comunidad diocesana que este año la Festividad de la Virgen de Luján (Patronal) será celebrada en cada parroquia pero no se realizará (como es costumbre desde 2006) la convocación diocesana en una de las ciudades de nuestra diócesis, y esto en razón de adherir al encuentro convocado por el DEPLai que tendrá lugar el día 8 de mayo en la Basílica de Luján.

La comunidad diocesana de Zárate-Campana está cordialmente invitada a los festejos del BICENTENARIO en SAN ANTONIO DE ARECO, con ocasión de la conmemoración de "San Antonio de Areco, ciudad madre de ciudades" (dio origen a Exaltación de la Cruz, Zárate y Campana, en nuestra actual diócesis, y a Salto, Chacabuco y San Andrés de Giles -habiendo sido un cura párroco de San Antonio de Areco el que fundó esta última ciudad, en 1806).

El que se festeje como diócesis el BICENTENARIO es un pedido especial que nos ha hecho el CELAM, en el contexto de la MISIÓN CONTINENTAL, en el sentido en que en las naciones donde se celebre dicho Bicentenario, las diócesis implementen el modo de un "gesto misional y evangelizador" que tenga que ver con los orígenes de la patria, de la evangelización y de la obra de la Iglesia.

Como sabemos, el tema fue tratado de modo específico en el CONSEJO PRESBITERAL del 16 de diciembre de 2009, luego de haberlo consultado con el CONSEJO PASTORAL, en la última sesión del mismo año, y así se resolvió con el parecer unánime de los presentes.

Por ello, la tradicional JORNADA PASTORAL, tendrá lugar, en lo que a la reunión sobre la temática de CARITAS y de la CATEQUESIS se refiere, el mismo domingo 30, de 9 a 11 horas.

En cambio, la PASTORAL DE JUVENTUD (en consonancia con la DELEGACIÓN DE MISIONES) prepara un encuentro juvenil desde el día sábado 29 de mayo, culminando con VIGILIA DE ORACIÓN, en preparación a la misión que se hará en la misma SAN ANTONIO DE ARECO, en fecha a determinar.

Mantenemos así el compromiso asumido de ir llevando los gestos de misión, y el espíritu de misionariedad, con nuestros jóvenes, a todos los lugares de la diócesis.

El día domingo 30 de mayo será consagrado el nuevo altar de la iglesia de San Antonio de Areco y dedicado la nueva capilla del Santísimo Sacramento (que estará dedicada a la ADORACIÓN PERPETUA). Al término de la misa se honrará a San Antonio de Areco como "ciudad madre de ciudades" y se tendrá una especial mención del cura párroco Pbro. Vicente Piñero, que fundó la ciudad de San Andrés de Giles. Presidirá los festejos el Sr. Nuncio Apostólico de Su Santidad, Mons. Adriano Bernardini.

lunes, 22 de marzo de 2010

FUE ENTRONIZADA LA IMAGEN INSIGNE DE SAN JOSÉ EN LA IGLESIA CATEDRAL DE SANTA FLORENTINA (CAMPANA)

Antes de la misa de la solemnidad de San José (el 19 de marzo) el Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga entronizó la imagen insigne y bicentenaria de San José, en la capilla lateral llamada "de la Cruz", en el templo de Santa Florentina, en la ciudad de Campana.







La iglesia catedral se encontraba colmada de gente, fieles provenientes de la misma ciudad de Campana, de Ing. Maschwitz y de Escobar, entre ellos numerosos jóvenes, provenientes algunos del colegio "Santo Tomás de Aquino".





Una decena de sacerdotes concelebraron con Mons. Oscar Sarlinga, y el colegio "Santa María" de Escobar, presentó ofrendas alusivas y envió una carta al Obispo, por intermedio de Mons. Marcelo Monteagudo, representante legal.




Digna fiesta en la solemnidad del "Hombre justo", como lo llama la Sagrada Escritura, Aquél a quien Dios eligió para que en la tierra hiciera las veces de la paternidad de Dios, y tuviera a su cargo y cuidado a la Virgen Madre y al Niño Jesús. San José es Protector de la Iglesia entera, proclamado por el Papa Pío IX. Mons. Oscar Sarlinga pidió que sea protector de la nueva civilización y de la nueva evangelizáción a la que nos llama la Iglesia.

martes, 16 de marzo de 2010

ORDENACIÓN DIACONAL DE CARLOS ROSELLÓ EL SÁBADO 6 DE MARZO EN LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN DE BARADERO

El Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga ha ordenado diácono permanente al acólito Carlos Roselló, consagrado perteneciente a la "Familia oblatina" (Oblatos diocesanos) presente en distintas diócesis del país, y en especial en Gregorio de Laferrere y en San Justo. El nuevo diácono permanente se desempeña desde hace muchos años, con gran dedicación, en el apostolado de la parroquia de Nuestra Señora de Luján, de Baradero. Monseñor Roberto Amondaráin, pastor propio de esa comunidad, lo había presentado para la recepción del diaconado permanente, habida cuenta que, con ese fin, Carlos se ha formado especialmente durante 4 años, y para ello ha tenido el voto favorable del Director general y su consejo, y asimismo de la Escuela de Ministerios y Diaconado Permanente de la diócesis.

La sagrada ordenación, que tuvo lugar el pasado sábado 6 del corriente, tuvo como participantes de la "Familia Oblatina" a su Director general, Onofre Pighin, al Pbro. Fabián Urueña, secretario y formador, al Pbro. Fernando Pozzi, consejero y párroco, al Pbro. Virginio Isottón, Asesor de las Oblatas diocesanas y cura párroco, al Sr. Federico Sosa, ecónomo, a la responsable general de las Oblatas diocesanas, Sra. Rosa Giacchetti, y a los fieles asociados a los Oblatos diocesanos, Luis y Graciela Paz y Mercedes B. de Angelo. En la ceremonia estaban presentes los padres del ordenado, su hermana y familia.

Junto a los sacerdotes arriba mencionados, concelebraron con el Sr. Obispo los siguientes sacerdotes: Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, el Pbro. Atilio Rosatte, cura párroco de Santiago Apóstol, de Baradero, y el Pbro. Fernando Fusari. Asistió el diácono adscripto de Santiago del Baradero, Ricardo Dib, y los seminaristas provenientes de esa ciudad, Adrián Lazaro y Francisco Liaudat.

El Sr. Obispo habló de la diaconía de la verdad, de la palabra, de la caridad y de la salud.

En efecto, la promoción de la caridad y del servicio en la iglesia incluye un campo de apostolado tan amplio como diversificado. El diacono es testimonio de la presencia viva de la caridad de toda la iglesia en sus mas diferentes aspectos. Por tanto contribuye para la edificación del cuerpo de Cristo, de la Iglesia domestica, al reunir la comunidad dispersa en una profunda comunión eclesial. Ejerce una función importante en la construcción de la comunión jerárquica, como también en la renovación de toda la comunidad a través del desarrollo del espíritu de familia. Cultiva un gran amor a todos los hombres de cualquier religión o raza, y se hace un servidor de la humanidad como Jesús. En el seno de la comunidad despierta diferentes vocaciones, al animar los diversos servicios y carismas (Cf Documento de Puebla n. 715).En la promoción social y en la vivencia de las obras de misericordia se empeña conjuntamente con las obras de misericordia se empeña conjuntamente con la Iglesia Latinoamericana en la opción preferencial por los más pobres, por los marginados y por los más necesitados.

El ejercicio de la caridad, sintetizado en la expresión servicio de las mesas, es la principal perspectiva del diaconado en la Iglesia primitiva. Hipólito de Roma afirma que los diáconos deben cuidar de los enfermos y comunicar al Obispo la situación de ellos, a fin de que pueda visitarlos (III,3). La “ Didascalia” insiste que los diáconos visiten a todos los que están pasando necesidad y a los que andan tristes (Didascalia de los Apóstoles, III,3,7). Lo mismo ocurre en las Constituciones Apostólicas.

El diacono debe distinguirse por grandes cualidades, como la fuerza de voluntad, la benevolencia, la misericordia y la solicitud por las viudas y los pobres. El gran ministerio de los diáconos, en los inicios de la Iglesia.

El concilio de Trento afirma que el diaconado se distingue de todos los otros ministerios eclesiales y se aproxima al sacerdocio, sin que el diácono, naturalmente, sea un sacerdote, antes bien, como lo dice la constitución Lumen Gentium, es un ministro ordenado, no en vistas al sacerdocio sino al servicio. Entre las varias tareas que son propias del diacono, se resalta la caridad, también en su dimensión social. El Concilio de Trento dice: "Todo lo que se refiere a las necesidades materiales de los huérfanos, de las viudas, de los necesitados, de los enfermos y de todos los fieles, todo eso debe ser diligente, ente investigado por lo diáconos y, con compasión, por ellos realizado. Si, por negligencia, esas providencias no son tomadas, toca a los obispos investigar con cuidado y celo para el bien del pueblo fiel”.

El concilio Vaticano II recuerda esa función en el propio texto de la restauración del diaconado:” Dedicado a los oficios de la caridad y de la administración, reacuérdense los diáconos del consejo del Bienaventurado Policarpo: Misericordiosos, diligentes, procedan en su conducta conforme a la verdad del Señor que se hizo servidor de todos”(LG9).

El rito de las Ordenaciones de los Diáconos, al sugerir un texto para la homilía del obispo, se dirige así a la comunidad: “ Consagrados por la imposición de las manos, que procede de los Apóstoles y vinculados mas íntimamente al servicio del altar, los diacono ejercerán el servicio de la caridad en nombre del obispo y del párroco. Amparados por Dios, procedan conforme su ministerio para que podáis reconocer como verdaderos discípulos de aquel que no vino para ser servido sino para servir” ( Rito de Ord. De los diáconos, n. 14).

Juan Pablo II, en su alocución de 13 de octubre de 1993, reafirmaba: “ Otra función de los diáconos es la caritativa, que comporta también un oportuno servicio en la administración de los bienes y en las obras de caridad de la iglesia. Los diáconos tienen en este campo la función de ejercer en nombre de la jerarquía los deberes de la caridad, de la administración y del bien como, las obras de servicio social”. Dentro de este contexto no podemos dejar de ubicar la, intima relación entre la liturgia y el servicio social.

En la diócesis se ha evaluado como muy positiva la inserción del diacono en el diáalogo entre la Iglesia y el mundo por evangelizar, entre la jerarquía y los laicos. Diálogo que favorezca en el seno de la Iglesia la integración de todos los ministerios, en vista de una coman vocación al servicio; dialogo ad extra, en relación con el mundo, que promueva los verdaderos valores y este abierto a los signos de los tiempos, denunciando al mismo tiempo, las injusticias y los desvíos. Una presencia fraterna y misionera ante todo por el testimonio personal. Una inserción en la realidad social, en el sector civil.

Al mismo tiempo, el Obispo encomendó al nuevo diácono la atención especial de los ancianos y enfermos. En efecto, se vive un nuevo concepto de salud, no ya como ausencia de enfermedad sino como calidad de vida. Salud integral de vida con salud integrada a la vida. Se va superando la ideología médica imperante en los últimos siglos donde el fenómeno de la enfermedad era para el médico una cuestión que resolvía él (él curaba) con tratamiento, medicación y técnicas. El enfermo era un mero asistido; a lo máximo un usuario. El enfermo era un ser científicamente cognoscible y humanamente desconocido.

Ciertamente, han surgido graves problemas como la burocracia, deshumanización y politización en el sistema de salud. Si en muchas instituciones salud está ausente la humanización, no es sólo ni principalmente por falta de recursos físicos, económicos y humanos, sino porque hay muchos profesionales pobres en ideales y en una visión integral de la persona.

Para la Iglesia, salud y pastoral es un matrimonio indisoluble. Es una misión indelegable. Cura sanando y sana evangelizando. Consciente de la seriedad de su responsabilidad, la Iglesia ha de promover una pastoral de la salud acertadamente ubicada, cuidadosamente disciplinada, especialmente formada y capacitada, debidamente encarnada, para ejercer el servicio humanizador y sanador de la fe.

sábado, 13 de marzo de 2010

PRÓXIMA ENTRONIZACIÓN DE LA IMAGEN DE SAN JOSÉ EN LA CATEDRAL DE CAMPANA

EN LA PRÓXIMA SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ (19 de marzo) MONS. OSCAR SARLINGA ENTRONIZARÁ UNA INSIGNE IMAGEN DEL GLORIOSO PATRIARCA EN LA IGLESIA CATEDRAL DE SANTA FLORENTINA (CAMPANA)


El próximo 19 de marzo (en la misa de 19) nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, acogiendo el deseo ampliamente expresado del clero y de la feligresía, entronizará una insigne imagen de San José con el Niño Jesús, en la iglesia catedral de Santa Florentina, en la ciudad de Campana. La imagen, de una antigüedad de 200 años, fue donada por laicos propietarios (era de propiedad civil, no eclesiástica) al Sr. Obispo, y éste la donó de modo definitivo, a su vez, a la diócesis, en el año 2008. Dada a restaurar en su esplendor original a la restauradora de imágenes del Teatro Colón, fue luego expuesta a la veneración de los fieles, por primera vez, el 18 de marzo de ese año 2008, en el templo de Nuestra Señora del Carmen, de Zárate, con oportunidad del conferimiento del título de “Capellanes de Su Santidad” a los monseñores Ariel Pérez, Marcelo Monteagudo y Osvaldo Montferrand.

En efecto, a la diócesis de Zárate-Campana, creada en el año 1976 por S.S. Pablo VI, le fueron asignados como patronos por el mismo Papa, la Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Luján, en primer lugar, y como copatrono a San José. No existía hasta el presente, a días de cumplir los 34 años de su existencia diocesana, una imagen insigne y fija en el templo catedral, el de Santa Florentina, tan querido por los campanenses, y que ha tenido importantes restauraciones en los últimos años, notablemente la rehechura completa de la iglesia criptal, y del área presbiteral del templo principal. Ahora se comienza con la restauración entera de la capilla lateral “de la Cruz”, primero con el pilar que sostendrá la sagrada imagen y luego con el piso de la mencionada capilla, que será hecho a imagen del área presbiteral (la del altar y de la cátedra episcopal).

El Obispo ha querido dejarnos algunas reflexiones, como preparación a ese acontecimiento, tomadas de la Exhortación “Redemptoris Custos” de S.S. Juan Pablo II, para que los fieles aprecien más la custodia y protección de San José sobre el Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo que es la Iglesia:

“Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo”[1].

Asimismo, dijo el Obispo que en esa exhortación apostólica el Papa Juan Pablo II quiso orientarnos en ver a San José como guía para un camino nuevo, un futuro venturoso de amor y de paz, basados en la Encarnación de Cristo, y citó para ello otro párrafo de dicho documento, con palabras de ese pontífice:

“Considero, en efecto, que el volver a reflexionar sobre la participación del Esposo de María en el misterio divino consentirá a la Iglesia, en camino hacia el futuro junto con toda la humanidad, encontrar continuamente su identidad en el ámbito del designio redentor, que tiene su fundamento en el misterio de la Encarnación”[2].

Porque, dijo Mons. Sarlinga, Juan Pablo II quiso enseñarnos como San José, después de la Virgen María, participó como ningún otro ser humano del “misterio” de Cristo, y hoy y siempre la devoción a él es “un puerto seguro” para alcanzar las gracias que necesitamos, en especial las situaciones más difíciles, la enfermedad, la oscuridad, la ingratitud, el abandono y el desprecio o la indiferencia sufridos, que nos hacen tanto daño. A todo esto lo vence “el poder del eterno Padre”, el cual nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos, en Cristo, el cual, más que un personaje admirable, es el mismo Hijo de Dios que vino a salvarnos. Y citó nuevamente a “Redemptoris Custos”, el mencionado documento de S.S. Juan Pablo II:

“Precisamente José de Nazaret «participó» en este misterio como ninguna otra persona, a excepción de María, la Madre del Verbo Encarnado. El participó en este misterio junto con ella, comprometido en la realidad del mismo hecho salvífico, siendo depositario del mismo amor, por cuyo poder el eterno Padre «nos predestinó a la adopción de hijos suyos por Jesucristo» (Ef 1, 5)”[3].

La comunidad católica está cordialmente invitada a participar de la misa en la iglesia catedral, en la solemnidad de San José, como se ha dicho, el próximo 19 de marzo, a las 19. La bendición y entronización de la sagrada imagen tendrá lugar antes de comenzar la misa y será ofrecida por los enfermos, los que sufren, los más pobres , los moribundos, las vocariones sacerdotales y religiosas, las familias y los jóvenes, y todos aquellos que más necesitan de la protección del Glorioso Patriarca San José.


Notas:
[1] JUAN PABLO II, Exh. apost. “Redemptoris Custos” sobre la figura y misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia, Introducción, n. 1.
[2] Ibid.
[3] Ibid.

lunes, 8 de marzo de 2010

TOMA DE POSESIÓN DEL PBRO. JORGE RITACCO COMO NUEVO CURA PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, EN LA CIUDAD DE PILAR

El día domingo 28 de febero, el Sr. Obispo Oscar Sarlinga puso en posesión al nuevo cura párroco de Nuestra Señora del Pilar (el cual ya era "administrador parroquial sede plena") en razón de la dimisión del Pbro. José Ramón de la Villa, quien fuera cura párroco desde 1979 hasta 2010, es decir, durante 31 años.

El nuevo cura párroco, nacido en Escobar, se desempeñó primero como vicario parroquial de la misma parroquia de Ntra. Sra. del Pilar, y luego como cura párroco de Santa Rosa de Lima (Villa Rosa) y después como cura párroco de Santiago Apóstol, de Baradero, desde donde fue trasladado a Pilar en 2008.

El templo parroquial (que es monumento histórico nacional) estaba no sólo colmado en su interior, sino que los fieles ocuparon todo el atrio, la acera y la parte adyacente de la plaza, debiendo estos últimos seguir la celebración a través de pantalla gigante. La celebración fue transmitida en directo por los dos canales televisivos del partido.

Monseñor Oscar Sarlinga presidió la Eucaristía, con la concelebración de 25 sacerdotes, entre los cuales el nuevo cura párroco, el Pbro. de la Villa, los vicarios generales, Mons. Tomás Llorente Martínez y Mons. Edgardo Galuppo, el pro-vicario general y rector del Seminario, Mons. Santiago Herrera, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias, los sacerdotes de la Sociedad de San Juan (misioneros diocesanos) quienes ayudarán en diversos encargos pastorales de la parroquia, todos los curas párrocos del partido y demás sacerdotes venidos de distintos puntos de la diócesis. Un grupo de seminaristas del Seminario "San Pedro y San Pablo" acompañó también la celebración.

El P. José Ramón de la Villa dijo unas palabras casi al final de la ceremonia, en la que destacó la "Gran misión" de Pilar, en 1981 (la cual fue convocada por el extinto Mons. Alfredo Mario Espósito, y fue precedida por la "Gran misión" de Campana, en 1979).

El Pbro. Jorge Ritacco pronuncio un sentido discurso al término de la celebración, antes de la bendición final, y junto con el agradecimiento al Obispo diocesano, por la confianza manifestada, por su paciencia y por su palabra, destacó distintos aspectos del "Plan Pastoral diocesano" y trazó cordialmente algunas líneas fundamentales de la pastoral parroquial, poniendo énfasis en la unidad con la diócesis, y en constituir a Nuestra Señora del Pilar en un centro sacerdotal, en una comunidad de fe y de amor, con acogida amorosa a los jóvenes, y a todos aquellos a los que el Obispo había mencionado en su homilía, y que le encomendaba especialmente.

Luego de la celebración, y de los saludos de tantísima gente que acudió (incluso desde su precedente parroquia de Baradero) para acompañar al nuevo párroco, se tuvo un ágape fraterno con la comunidad presente.


A continuación la homilía del Sr. Obispo:

Queridos sacerdotes, autoridades municipales, hermanos, hermanas en el Señor,

Acabamos de escuchar en la lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 28-36) como Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a una montaña para hacer oración, de modo que sus Apóstoles pudieran ver su gloria, en la Transfiguración. El texto nos dice que apenas había terminado de hablar Pedro, pidiendo quedarse en ese lugar, donde estaban tan bien y tan consolados, cuando los cubrió una nube desde la cual surge potente la voz que clama: "Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo". La voz del Padre se eleva para que la voz de Cristo sea escuchada; en nuestros tiempos Él habla por la voz de su Cuerpo, que es la Iglesia, a la que hemos de escuchar, como al mismo Cristo.

Ante la sagrada imagen de Nuestra Señora del Pilar, signo de la presencia de nuestra Madre, la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, la saludamos hoy, en este histórico e insigne templo que a Ella está dedicado, con la salutación del Ángel: . «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28) y pedimos sobre nosotros, sobre esta parroquia en particular, su maternal mediación y protección.

«Llena de gracia», la llama el Ángel, y con este apelativo es Dios mismo el que la nombra, pues Él la pensó y la vio desde siembre, desde la eternidad. Dios se dirigió a María desde el inicio de los tiempos con una especialísima bendición, haciéndola bendita entre todas las mujeres (Cf. Lc 1,42), porque la eligió en Cristo antes de la creación del mundo, para que fuera santa e inmaculada en su presencia en el Amor, predestinándola como primicia a la adopción filial por obra de Jesucristo (Cf. Ef 1,4-5). Preservada libre de toda mancha de pecado original, María, la «nueva Eva» ha sido la primera redimida, de modo singular, por la obra de Cristo como perfectísimo Mediador y Redentor, y por ello la Virgen es imagen de la Iglesia, porque en Ella se señala «el inicio de la Iglesia, esposa de Cristo sin mancha y sin arruga, resplandeciente de belleza» y es Ella la que precede siempre al Pueblo de Dios en la peregrinación de la fe hacia el Reino de los cielos (Cf. Lumen gentium, 58; Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 2). A la Virgen Madre, en su advocación de Nuestra Señora del Pilar, dedicamos esta nueva etapa en la vida de esta parroquia a Ella consagrada, junto con el ministerio del nuevo párroco, de los sacerdotes colaboradores, diáconos, y todo el laicado, para que, como "comunidad de comunidades" (como llama a la parroquia el Documento de Puebla) pueda ser un signo manifiesto de la unidad en la caridad, un signo grande, evangelizador, a través del culto divino, de la catequesis, de la caridad organizada, y de todas las manifestaciones de la vida parroquial en esta ciudad de Pilar, con alegría, con paz, con todos los frutos del Espíritu Santo, porque donde está el Espíritu del Señor están sus frutos, para que el mundo crea.

En la Iglesia tenemos un signo de discernimiento claro acerca de la presencia del Espíritu (o por lo contrario, la oposición que podamos hacer a dicha presencia). El criterio de discernimiento es el que vivamos (o no) según los dones de Aquél, que se hacen manifiestos en las personas y en la comunidad.

San Pablo nos dice que « el fruto del Espíritu es el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benevolencia, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre, el dominio de sí" (Gal. 5, 22). Donde se da la verdadera devoción a la Virgen, la apertura al Espíritu y sus dones, el Amor a la Iglesia, se manifiestan claramente los signos de predestinación a la salvación, pues aún en medio de diversas dificultades, a los que aman a Dios todo les sirve para el bien. Nosotros estamos llamados a evangelizar, la misión más profunda de la Iglesia, para que el reino de Dios se extienda, y para poner nuestra colaboración en el cumplimiento de la Escritura, como vemos en Lucas 13,22-30: ·"Vendrán de oriente y occidente y se sentarán a la mesa en el reino de Dios". En cambio, allí donde hubiera desunión constante, enojo y fastidio como estado permanente, división, acepción de personas, el no soportarse y el parcelamiento en grupúsculos, y tantas otras "obras de la carne" (en lenguaje paulino), esto no concuerda con la misión que el Señor nos ha encomendado desde la eternidad (Cf a este respecto Romanos 9,17). Por eso digo; donde están los dones del Espíritu, está el Espíritu de Dios, donde Él está, está su Esposa, la Virgen, y donde Ella está presente, como Madre tierna y afectuosa, recibimos de Cristo su gracia y bendición, por eso San Bernardo pudo decir que María es “la señal más cierta de predestinación”. Quien ama a María, por lo demás, ama a la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios, como nos enseña el Concilio Vaticano II.

En nuestro caminar, sin embargo, no podemos ocultar la existencia de frustraciones, y esto pese a la mejor intención (e incluso los mejores medios) que podamos poner. "Al hecho, pecho" como dice el dicho de nuestra lengua castellana. Incomprensiones, desagradecimientos, malas acciones, no faltan. Pero vivimos del realismo de la esperanza, y la esperanza es virtud teologal infundida en nuestros corazones, y no defrauda, porque Dios nunca defrauda. En su carta encíclica sobre la esperanza, Benedicto XVI habla de las frustraciones que siempre acechan a nuestra actuación, y de cómo hemos de luchar para construir un mundo más humano y más luminoso, ya sea en las cosas pequeñas de cada día como en los grandes acontecimientos. Y en el contexto de las posibles frustraciones, el Santo Padre afirma: “Sólo la gran esperanza-certeza de que, a pesar de todas las frustraciones, mi vida personal y la historia en su conjunto quedan custodiadas por el poder indestructible del Amor, gracias al cual tienen para él sentido e importancia; tan sólo una esperanza así puede en este caso dar todavía más ánimo para actuar y seguir adelante” (Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 35).

La esperanza está estrechamente ligada a la acción del Espíritu Santo, porque sólo él puede « renovar la faz de la tierra".(Ps. 104, 30). Y todos nosotros sabemos cuánta necesidad tiene de dicha renovación el tiempo en que vivimos, tan contrasignado por actos de indiferencia, de desestima por la vida, de una violencia inhumana, todos ellos tristes signos de decadencia y generadores de una contracultura de la muerte, en una u otra medida. ¿Qué podemos hacer para dar una nueva juventud a esta socieddad nuestra?. En primer lugar, dejarnos guiar dócilmente por el Espíritu de Dios (Cfr. Rom. 8, 14).

Y esto último se aplica también a una parroquia, esa "célula" comunidad de comunidades, en la comunidad diocesana: coadyuvar a la perpetua "novedad" del cristianismo, que es el "paso" de la muerte a la vida (Cf I Jn 3,14), "Paso" que constituye la razón fundamental del Amor mutuo. Ése es el testimonio parroquial, en medio de la ciudad, en medio de la sociedad, que nos mira, que espera de nosotros un testimonio trascendente, la sustancia única del vivir humano con dimensión cristiana, el vivir según el Espíritu, que crea alegría (Cf Hech 13,15) y no continuo fastidio. Antes bien, la alegría espiritual es la mayor apología del cristianismo que podamos vivencialmente realizar, y es difusiva de sí misma, tanto como el bien; es un calor que funde la frialdad e infelicidad del egoísmo, cuando tiene como sólida garantía el estar "fundada en el Señor" (Cf Fil. 3, 1; 4, 4.10), es decir, en Dios mismo, al cual el Salmista canta como «el Dios de mi alegría y mi júbilo» (Ps. 42, 4).

La presencia vivida del Espíritu en una comunidad trae como consecuencia de vida la verdadera paz, sin la cual se hace imposible toda convivencia, toda misión. Paz de los corazones, de las conciencias, paz en la comunidad parroquial, y en el tejido visible de la sociedad. Los exhorto a escuchar a Jesús, Transfigurado, Crucificado, Resucitado. Sus Palabras lo son “de vida eterna” (Cf Jn 6,68; Hch 7,37), son fuente de vida espiritual (Jn 6, 63) y de impulso a la misión.

Encomendamos el ministerio del Padre Jorge Ritacco al Padre Dios, grande y fiel. para que siempre le muestre su Rostro y que escuche sus oraciones, en especial por la porción del Pueblo del Señor que le es encomendada; para que sea fuerte en la fe, en el misterio de la cruz pascual, y para que tenga un corazón dócil, de discìpulo, puesto´que sólo quien posee esa docilidad al Espíritu puede ser un buen Pastor, conforme a nuestro Buen Pastor Resucitado.

Querido Padre Jorge, se encuentran presentes en esta celebración tu papá, tu mamá y familiares. Ellos traerán las ofrendas. Que sea un signo de tu dedicación a las familias, y también a todos aquellos sedientos y hambrientos de la Palabra de Dios, a los más necesitados, a través de la caridad organizada de la Iglesia, a la colaboración fructuosa en la construcción de la sociedad civil, siempre según el principio de autonomía y sana cooperación del Concilio Vaticano II (en la Gaudium et spes) y que seas, en Cristo, Padre y hermano, de todos los que te son encomendados, de modo tal que, al fin de nuestros días, cuando seremos juzgados en el Amor por el Señor, que vendrá a juzgar a vivos y muertos, podamos entrar en su Reino que no tiene fin, porque ya habremos preparado su Reino aquí, en esta tierra, como primicias de una nueva humanidad, cada uno conforme a su vocación y misión, conforme al encargo que de la Iglesia ha recibido. Tú como cura párroco, de esta importante, vasta, poblada parroquia, llena de desafíos pastorales, que requiere de un dinamismo sólidamente basado en la oración y en el sacrificio; no olvides esto último, es el alma de todo apostolado. Como desde la nube se oyó la voz del Padre, te decimos: Éste es el Hijo amado, en quien el Señor se complace: escuchémoslo. Dejémonos transfigurar por Él, vivamos con alegría la dimensión "pascual" de su Cruz. Jamás caigamos en desesperanza. Vivamos la fraternidad, un espacio de verdadera fraternidad creado por la obra del Espíritu y sus frutos. Te esperan los sufrientes, los enfermos, las comunidades, el alumnado de los colegios, en la dimensión pastoral, aquéllos que han perdido la fe y la esperanza, los más pobres que requieren no sólo de limosna sino de un trabajo mancomunado en pro de la promoción integral; el levantar los medios de comunicación parroquiales, la buena administración, el celo por la Casa de Dios, en fin, que debe consumirnos. Te lo encomendamos en Cristo.

Al P. José Ramón de la Villa, quien fue nombrado en la parroquia en el año 1979, y quien por consiguiente el pasado año 2009 cumplió 30 años como cura párroco, le agradecemos, en el Espíritu que penetra los corazones y que ve toda verdad en el interior, todo lo recto y bueno que ha puesto de sí y de su ministerio en esta parroquia. Ya fue la ocasión de despedirse en distintas ocasiones con las comunidades de la "gran comunidad" de la parroquia. Que los dones del Espíritu llenen su corazón y pueda seguir brindando de su ministerio sacerdotal (pues permanece con nosotros) conforme a la voluntad de Jesús, Rey de los Pastores, el único que nos eligió, y que conoce cada corazón, también el corazón de sus Pastores, sus sacerdotes. Gracias, y de modo no menor, por la restauración del templo.

Y a todos, queridos hermanos y hermanas, vivamos en la paz de Cristo y trabajemos por el Reino de Dios, que de modo misterioso se halla ya presente entre nosotros, en la Eucaristía, en los efectos de una vida cristiana que nos lleva a construir, sin descanso, la civilización del Amor, como una misión que hemos recibido. Sin esa dimensión de fe, lo nuestro sería meramente una función social, o un espectáculo religioso. Pero es vida de Iglesia; que cada una de nuestras obras coadyuve a que ella (la Iglesia) sea un recinto de paz y de Amor, donde todos encuentren un motivo para seguir esperando con esperanza.

A la querida ciudad de Pilar, y al partido homónimo, con sus diversas parroquias (algunas desprendidas de esta parroquia matriz), ¡Paz, alegría y salud!. La transfiguración llegue a todas y cada una de nuestras familias.

+Oscar, Obispo de Zárate-Campana

28 de febrero de 2010

martes, 2 de marzo de 2010

DOCE NUEVAS VOCACIONES SACERDOTALES EN LA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA

Han sido 12 los nuevos seminaristas para la diócesis de Zárate-Campana, 10 jóvenes vocaciones y 2 vocaciones adultas (mayores de 30 años).

Durante el mes de febrero se realizó la convivencia anual y el retiro de los seminaristas de la diócesis de Zárate Campana. En ambos encuentros participaron los actuales seminaristas que vienen preparándose en vistas a las órdenes sagradas, así como luego se incorporaron los nuevos ingresantes que en este año sacerdotal se han elevado al número de 12, con lo cual la diócesis llega a tener este año un total de 25 seminaristas, habida cuenta de las cinco ordenaciones sacerdotales del año 2009.

Los 12 nuevos ingresantes provienen de distintas parroquias del ámbito de la diócesis, o en razón del domicilio de sus familias. Siguiendo la inspiración del documento de Aparecida, y los lineamientos del Plan pastoral diocesano, muchos de ellos han participado de las diversas «misiones populares parroquiales» o de «la misión juvenil diocesana» (que se realiza cada año en una comunidad distinta de la diócesis), oportunidades en las cuales han profundizado su vocación. En general las edades de los mismos oscilan entre los 19 y 25 años, aunque también se han presentado algunas vocaciones adultas.

En cuanto al retiro Espiritual anual fue predicado por Mons. Darío Kling vicario general y rector del Seminario de Mercedes Luján. El mismo fue realizado en el Partido de Pilar, en la residencia de los Padres Agustinos Recoletos, entre los días 7 y 13 de Febrero.

La convivencia con los formadores, con algunos sacerdotes y el obispo tuvo lugar entre los días 18 y 27 de Febrero, y participaron de ella tanto los nuevos ingresantes como los alumnos del primer año de filosofía. Los teólogos se sumaron a la convivencia los días en que participó de la misma nuestro Obispo, ocasión en la que éste pudo conversar personalmente con la totalidad de los cursos superiores y con varios de los nuevos seminaristas, a la mayoría de los cuales, por lo demás, ya había tenido oportunidad de encontrar antes, en el proceso de discernimiento de los mismos.

Durante esos días de compartir vida fraterna, oración, esparcimiento, pláticas, sin descontar la práctica del deporte, se les dieron distintas temáticas, a saber: sobre formación humana y espiritual, a cargo del Obispo Mons. Oscar Sarlinga; aspectos específicos de la formación espiritual, a cargo de Mons. Justo Rodriguez Gallego, uno de los directores espirituales del Seminario, así como cuestiones sobre la vida comunitaria y la santificación a través del trabajo y el cumplimiento de las responsabilidades que se siguen del deber de estado, que corrió a cuenta del rector del Seminario Mons. Santiago E. Herrera. Otro de los directores espirituales, Mons. Ariel Pérez (cura párroco de Ntra. Sra. del Carmen de Zárate) habló sobre “la caridad pastoral”, y la temática litúrgica fue abordada por el Pbro. Mauricio Aracena. Luego tuvieron “una iniciación a la oración y a la Lectio Divina” a cargo del Presbítero Nicolás Guidi, prefecto de la vida comunitaria del seminario, y asimismo una panorámica sobre el decreto “Presbyterorum Ordinis” del Concilio Vaticano II, bajo la responsabilidad del Pbro. Hugo Lovato, cura párroco de la Iglesia Catedral de Campana, y también director espiritual del seminario.

El día 25 los seminaristas se trasladaron a la localidad de Manuel Alberti (partido de Pilar) para participar de la jornada de formación de los docentes organizada por el Obispado a través de la JuREC.

Los seminaristas se seguirán formando en el Seminario de San Pedro y San Pablo en Buenos Aires, aunque dado el número no todos podrán ser albergados en la casa con la que se cuenta actualmente, por razones de espacio y disponibilidad edilicia. Las vocaciones adultas, deberán vivir en la parroquia más cercana de la diócesis, con la inmediata participación del Obispo y del rector en la formación, y de sacerdote idóneo según las prescripciones del derecho (CIC 235 § 2 ), con estudios en facultad eclesiástica.

Cabe destacar que durante los mismos días de convivencia se acercaron otros jóvenes que están en un proceso de discernimiento vocacional y que seguirán siendo acompañados por sus respectivos párrocos o sacerdotes del lugar dónde viven o se vinculan con la diócesis, y por los formadores del Seminario diocesano.